martes, 29 de junio de 2010

Los socios del silencio

A pesar de ser volante central y delantero, Egidio Arévalo Ríos y Edinson Cavani tienen algo en común: en silencio y con humildad, se ganaron un lugar en una selección de Uruguay que amenaza con reverdecer viejos laureles en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

Sus historias son similares, además, porque ninguno de los dos asomaba como titular semanas antes del debut la Celeste en la competición. Y esa afirmación no es un hecho subjetivo sino todo lo contrario: basta repasar las formaciones que paró Oscar Tabárez en cancha durante el tramo final de las eliminatorias sudamericanas para darse cuenta de que los dos comenzaron la última etapa de preparación en cierta “desventaja” con los competidores por sus puestos…

Sin goles pero con sacrificio
Sin embargo, dicho está, mientras los reflectores apuntan a otros, los dos han pasado a ser piezas importantes en la estructura del equipo. Lo de Cavani es notable por dos motivos: por un lado, fue suplente el primer partido y se hizo con un lugar recién en el segundo compromiso de la fase de grupos; por el otro, los puntos de comparación con los que debe convivir: sus compañeros de ataque, Diego Forlán y Luis Suárez, han anotado cinco de los seis goles hasta el momento.

Los grandes equipos se arman con iluminados y con aquellos que tienen que defender. He tenido momentos de brillo en mi carrera y otros, como este, en donde tengo que trabajar mucho. Entonces, agradezco a aquellos que están haciendo los goles porque nos están haciendo ganar partidos”, dice el jugador de apenas 23 años a FIFA.com.

Cavani disputó apenas 166 minutos en siete partidos durante el clasificatorio mundialista, lo que da un promedio de 23 por encuentro. En Sudáfrica ya lleva 289, por lo que casi cuadriplicó su tiempo de juego. Sin embargo, ni en una ni en otra competición pudo ver puerta. “Está claro que me gustaría convertir, pero no vivo de ello. Soy un jugador de ataque pero también bajo para ayudar en la marca, y creo que mi trabajo lo está dejando conforme el entrenador. Los goles ya llegarán”, afirma el delantero del Palermo de Italia.

Algo más que pura garra
El caso de Egidio Arévalo Ríos es igualmente llamativo: no sólo jugó apenas 44 minutos en un partido de las pasadas eliminatorias, sino que además es el único de los futbolistas que disputó la totalidad de los minutos en Sudáfrica que milita en su país. Sin embargo, las estadísticas respaldan ampliamente la decisión de Oscar Tabárez: ningún futbolista charrúa ha recuperado tantos balones (44) ni ha completado más pases (123) que él.

Yo tengo claro cuál es mi papel en este equipo: cortar juego, recuperar y dársela a los de arriba. Hay veces que se puede jugar bien a la pelota y otras que poner la pierna firme. Además, tanto el Ruso (Diego) Pérez como yo queremos que los de delanteros estén tranquilos sabiendo que tienen las espaldas cubiertas. Porque ellos son los que definen la cosa”, reconoce humildemente a FIFA.com el volante de 28 años.

Mesurado optimismo
Los dos hacen análisis parecidos de los puntos fuertes del equipo. “El equipo está tranquilo, no se desespera nunca y cada vez que acelera, tiene poder gol”, comparte Arévalo Ríos. “Acá no hay secretos: hacemos mucho daño a la hora de atacar y nos agrupamos muy bien para defender”, resume Cavani.

Para el atacante, este plantel “cumplió el compromiso que tenía desde el comienzo del proceso. Debimos remarla en las eliminatorias, fuimos el último clasificado al Mundial y hoy estamos entre los ocho mejores. Es un sueño hecho realidad, pero hay que saber manejarlo”.

A pesar de su gesto serio, Arévalos Ríos sabe que este grupo ya dejó su huella. “Estamos felices porque hemos logrado algo tan importante para cada uno de nosotros individualmente como para todo el grupo, aunque todavía no nos hemos dado cuenta del logro real. Somos uno de los ocho mejores y tenemos con posibilidades de quedarnos hasta lo último. Depende de nosotros”.

FIFA

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