lunes, 28 de junio de 2010

Tabárez y el éxito de un proceso a largo plazo

Como nunca, los dirigentes de la AUF respetaron un trabajo a largo plazo manteniendo al técnico de la selección durante cuatro años. El Proceso Tabárez, que incluyó la supervisión del maestro en todas las selecciones juveniles, demostró que los trabajos a largo plazo rinden sus frutos.

El 4º puesto de Uruguay en el Mundial de México '70 no fue valorado en aquel entonces pues la hazaña de Maracaná aún estaba fresca. Por eso, el técnico Hohberg no siguió el proceso hacia Alemania '74. Faccio, Zamora y Etchamendy lo sucedieron en el puesto, y al final fue Bagnulo quien dirigió en la Eliminatoria, pero tres meses antes del Mundial fue designado Porta. Entre un Mundial y otro, la AUF tuvo tres presidentes y cinco técnicos, coronando esa inestabilidad con el fracaso en Alemania. Lejos de aprender la lección, siguió el desfile de entrenadores con Silva Cabrera, Schiaffino y José María Rodríguez, hasta que Hohberg toma el timón cuatro meses antes de la Eliminatoria en la que Bolivia nos dejó afuera de Argentina '78. Interinatos de Bentancor, Borrás, Bagnulo, y llega Máspoli para la Copa América '79, el Mundialito y la Eliminatoria. En la AUF seguían los cambios hasta que entre 1982 y 86 se estabiliza un gobierno (Juanicó) y un mismo DT (Borrás). Ese proceso de 4 años fue serio y exitoso; hubo 40 amistosos, el Centenario siempre lleno, campeones de América y clasificados al Mundial, pero el fracaso en México '86 echó todo a la basura.

Había que volver a empezar y se hizo ganando la Copa América en Argentina, pero se cortó ese proceso de Fleitas con la renuncia de Griecco en la AUF. Fue el turno para Franzini y Tabárez (1988-90) aunque el presidente caería antes del Mundial de Italia.

La década negra

Luego, con el conflicto Cubilla-Casal el fútbol uruguayo ingresaría en un oscuro túnel del que le costaría dos décadas poder salir. Con Batalla en la AUF, Cubilla y luego Maneiro cerraron el ciclo que nos dejó afuera de EE.UU. '94. Se venía la Copa América en casa, y el gobierno de Maresca inicia un proceso en serio con Núñez en la mayor y Púa en juveniles, pero el "Pichón" es cesado a poco de iniciar una Eliminatoria que resultó nefasta, en la que terminarían dirigiendo Ahuntchain y Máspoli, ya con Figueredo iniciando su gobierno de casi 10 años. Aparece Tenfield como socia de la AUF y llega Passarella. Renunció el "Káiser" y fue Púa quien nos llevó al Mundial 2002. Esa generación, la de Malasia '97 y Nigeria '99, maduraría para 2006, pero en vez de seguir Púa se optó por improvisar con Carrasco, que duró sólo un año. Fossati cerró ese cuatrienio, y cuando este técnico había logrado armar un grupo que consiguió buenos resultados (semifinalista en la Copa América y fue 2º en la 2ª rueda de la Eliminatoria) y auguraba un alentador proceso rumbo a Sudáfrica 2010, otra vez se tiró todo a la basura. Fue cuando Figueredo, en un manotón de ahogado para mantenerse en el cargo designó al maestro Tabárez como DT de la selección.

Tabárez, de casualidad

Fue una jugada política en la que el entonces presidente de la AUF intentó, sin éxito, atornillarse a su sillón. Figueredo sabía que no gozaba de la más mínima simpatía de parte del nuevo gobierno nacional que lideraba Tabaré Vázquez, y desde el Ministerio de Deporte el Dr. Lescano exigía para el fútbol "un baño de cepillo de alambre". Figueredo puso a Tabárez, un hombre identificado con el Frente Amplio, pero eso no le sirvió para mantener su sillón presidencial. Fue así que se acabó su mandato que venía desde 1997 (completó 9 años) y en su lugar apareció el Dr. José Luis Corbo, un veterano militante de izquierda que sintonizó bien con Lescano y el gobierno nacional. Aún así, los múltiples problemas políticos del fútbol provocaron la renuncia de Corbo a inicios de 2009, ingresando allí Washington Rivero, que renunció a los pocos meses, hasta que asumió interinamente Sebastián Bauzá. En principio, su mandato iría hasta finalizar la Eliminatoria, pero luego se extendió hasta el Mundial.

A diferencia de procesos anteriores, en los que se cambiaban a los técnicos, esta vez ocurrió a la inversa. Durante cuatro años la selección tuvo al mismo entrenador, pero a cuatro presidentes distintos.

Este dato no hace más que confirmar que el 90% de los méritos por todo lo que se ha conseguido se los lleva el cuerpo técnico que encabeza Oscar Tabárez. "Esta película yo ya la vi", reflexionaba el maestro en abril 2009 -entrevistado por el colega Diego Muñoz-, y desarrollaba su pensamiento: "Viene gente a los mejores cargos de la AUF con prestigio personal y profesional y se van metiendo en un torbellino tal, que lo único que les ocupa todo el tiempo es administrar las crisis que se van generando porque el sistema no les permite encarar otras cosas más esenciales y permanentes en el tiempo".

Repasando los acontecimientos, queda claro que la llegada de Tabárez fue de casualidad. Figueredo se había comprometido con Fossati para mantenerlo en el cargo, pero intentando mantenerse él en la AUF fue que designó al maestro.

La jugada le salió mal a Eugenio, pero le salió bien al fútbol uruguayo.

¿Qué hizo Tabárez además de ponernos entre los 8 mejores del mundo?

Repasemos.

Líder del proyecto juvenil

A diferencia de lo que ocurría en procesos anteriores, el que comandó Tabárez tuvo un elemento fundamental: fue el técnico de la selección mayor quien encabezó el proceso de todas las selecciones juveniles desde 2006 hasta fines de 2009. Fue el maestro quien tuvo poder de decisión a la hora de elegir a los entrenadores de la Sub 20, la Sub 17 y hasta la Sub 15, y él mismo participó diariamente de todos los entrenamientos de esos muchachos durante esos cuatro años.

Bajo la supervisión de Tabárez se preparó la Sub 20 que dirigió Ferrín en el Sudamericano de Paraguay 2007, clasificándose al Mundial de Canadá. Lo mismo ocurrió con la Sub 17 de Roland Marcenaro, que participó en el torneo de Ecuador aunque sin conseguir el boleto al Mundial de Corea. Pero dos años más tarde, las tres selecciones clasificaron a los Mundiales: la Sub 17 de Marcenaro en el Sudamericano de Chile, la Sub 20 de Aguirre en Venezuela, y la mayor del maestro en la Eliminatoria. Además, la Sub 15 dirigida por Fabián Coito terminó en el 4º puesto en el Sudamericano de Bolivia. Y en los Mundiales, la selección de Aguirre quedó eliminada por Brasil en octavos, y la de Marcenaro en cuartos por penales ante España.

Como pocas veces, hubo opiniones unánimes en cuanto a que el balance del proceso de selecciones juveniles resultó un éxito.

En abril 2009, en 180.com, Tabárez reflexionaba sobre el proceso de juveniles: "La salida del fútbol uruguayo pasa por tener selecciones nacionales permanentes y de tener un diagnóstico claro de los chicos que dejan el baby fútbol. Ver quienes esbozan el perfil para ser jugadores de selección y cuáles pueden hacer todo el proceso. En Uruguay cuando una de estas selecciones no clasifica para un mundial tenemos lío porque se cuestiona al técnico porque perdió y un montón de cosas más".

De la Sub 20 al Mundial

Cuando Tabárez citó a Lodeiro para el repechaje ante Costa Rica, varios se sorprendieron pues se trataba de un futbolista que no había participado en el proceso que se inició en mayo 2006. ¿Justo en la hora decisiva convoca a un debutante y encima lo pone de titular en los dos partidos? Esa era la pregunta en tono de crítica hacia el maestro. Sin embargo, la respuesta era mucho más sencilla de lo esperado: Tabárez y Lodeiro habían compartido mil horas de entrenamientos en el Complejo Celeste cuando el "Nico" integraba la Sub 20.

Otro de esa generación que apareció en la mayor, aunque sin llegar a jugar justamente en el repechaje con Costa Rica, fue Sebastián Coates.

Pero hay más. De la generación anterior, la Sub 20 que dirigió Ferrín en el Mundial de Canadá 2007, cinco jugadores fueron utilizados luego por Tabárez en la mayor. Diego Arismendi y Juan Manuel Díaz recibieron convocatorias para muchos partidos de Eliminatoria y amistosos, aunque jugaron pocas veces. En cambio, de esa misma Sub 20 salieron Martín Cáceres que fue titular en casi toda la clasificación a Sudáfrica, y la dupla ofensiva de Suárez y Cavani, titulares en este Mundial 2010.

¿Cómo ganamos el primer puesto del grupo? Centro de Cavani y gol de Suárez a México. ¿Cómo nos metimos entre los 8 mejores del mundo? Con doblete de Suárez, ese mismo salteño que trabaja con Tabárez hace casi cuatro años.El proceso a largo plazo demostró ser exitoso, y merece una reelección. Oscar Tabárez debería seguir manejando las selecciones nacionales por cuatro años más.

Preparación seria: 22 amistosos

En la historia de la Asociación Uruguaya de Fútbol, el único proceso de selección comparable, y hasta superior al actual en lo que a partidos de preparación refiere, fue el de Omar Borrás, que en su ciclo de 1982-1986 completó un total de 40 encuentros amistosos.

Desde mayo 2006, cuando se inició el proceso de Tabárez, la selección llegó a jugar 22 amistosos, teniendo actividad en prácticamente todas las Fechas Fifa que hubo en estos cuatro años.

El proceso de Borrás será inigualable en cuanto a cantidad de amistosos, pues en aquel ciclo la Eliminatoria era de apenas 4 partidos y se desarrollaba en un mes, mientras que en la actualidad se juega a lo largo de 2 años y medio, por lo que resulta imposible jugar 40 amistosos a razón de 10 por año.

Pero lo positivo de este ciclo con Tabárez de técnico y Eduardo Belza como gerente deportivo, es que la selección tuvo la actividad de la que había carecido en procesos anteriores. Durante los 18 meses que dirigió Fossati (2004-05), apenas le consiguieron 2 amistosos; en el ciclo de Carrasco se jugaron 9 en un año (2003-04); con Víctor Púa (2001-02) fueron 7; a Passarella (1999-00) le armaron 5; y recién en el ciclo de Héctor Núñez (1994-96) se registra una cifra acorde a las necesidades: 14 amistosos.

El ciclo de 4 años no fue en vano

El proceso a largo plazo como el que ha cumplido esta selección no ha sido en vano. Los 22 amistosos pactados desde 2006 a 2010, más los 20 partidos de la Eliminatoria y otros 6 en Copa América permitieron al técnico probar una cantidad interesante de futbolistas, y durante estos años el DT fue conociendo e instruyendo a los futuros elegidos, y a la inversa, los muchachos fueron adaptándose a las pretensiones tácticas que planteaba el entrenador.

Que de los 23 futbolistas que llevó al Mundial, 15 hayan formado parte de los primeros meses de este proceso, no es casualidad. En el plantel que participó de los primeros amistosos en 2006, 8 llegaron hasta Sudáfrica: Diego Godín, Andrés Scotti, Jorge Fucile, Diego Pérez, Maximiliano Pereira, Walter Gargano, Sebastián Abreu y Sebastián Fernández. Dos meses después se sumaron Diego Forlán e Ignacio González. Otros tres (Mauricio Victorino, Arévalo Ríos y Juan Castillo) lo hicieron un mes más tarde. Diego Lugano debutó 30 días después, y Luis Suárez en febrero de 2007. Esto significa que el 65% del plantel que llevó al Mundial (15 de 23) están en el proceso desde los primeros meses. Los 8 restantes se fueron sumando en el correr del tiempo.

El famoso y nunca bien ponderado grupo humano

Antes de que viajara a Sudáfrica, en una visita que nos hizo Tabárez a nuestra redacción, le preguntamos textualmente: ¿Tuvo que sacar líderes negativos del plantel después de la Copa América? "Cuando se empezó a competir por la Eliminatoria se definieron ciertas cosas y el grupo se fue armando", fue su respuesta. La interrogante se basaba en la información que fuera confirmada por el Dr. Corbo meses después de aquella copa, en la que el entonces presidente de la AUF confesaba que "hay futbolistas que no van a participar más de la selección mientras nosotros estemos al frente de la AUF. El maestro Tabárez ha conformado un grupo humano excepcional. Ya no existen conflictos, nadie se mira de reojo".

Varios jugadores, considerados "conflictivos", dejaron de ser citados por el técnico, quien, con el paso de los años, reflexionó: "Estoy muy contento con el grupo. Hay mucho respeto hasta para escuchar la música porque se escucha por mayoría música tropical pero hay un espacio para escuchar otro tipo de música que les gusta a otros. Esos pequeños detalles han aparecido solos y la verdad que nos satisface".

Lo del "grupo humano" esta vez no es cuento. Hasa los periodistas que se han mostrado más críticos con el proceso de Tabárez han destacado desde Sudáfrica las bondades de esta selección en lo que al relacionamiento refiere, tanto entre futbolistas como así también entre jugadores y técnicos, dirigentes, periodistas y hasta hinchas.

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