jueves, 1 de julio de 2010

Capitán de mar y guerra


El éxito de la selección uruguaya lleva a que el mundo no hable solamente de las grandes figuras como Diego Forlán o Luis Suárez. Para los brasileños la clave del triunfo está en Diego Lugano, según ellos un especialista en levantar equipos que desaparecen en las difíciles, "predestinado al suceso en los grandes desafíos". Varios brasileños cuentan aspectos poco conocidos del capitán.

Diego Lugano es un viejo conocido de los brasileños, tras haber capitaneado al San Pablo durante el 2003 y 2006, llevando al equipo a ganar la Copa Libertadores y el Mundial de Clubes.

Quizá por eso , los medios brasileños han decidido centrar el ojo sobre él, en lugar de las grandes figuras del equipo, para explicar qué cambió para la selección celeste con respecto a las últimas décadas.

A pesar de los 40 años sin buena participación en Mundiales -aunque con algunos logros continentales- Uruguay siempre tuvo futbolistas como para figurar mucho más arriba. Las grandes estrellas, sin embargo, solían desaparecer en los momentos más difíciles.

Un artículo de SuperEsportes intenta analizar la figura de Lugano en este equipo y su participación en este cambio. "Lugano parece predestinado al éxito en los grandes desafíos", comienza, comentando que en el 2003, siendo desconocido, nadie podía sospechar que el jugador, "aparentando falta de juicio y una cintura dura pudiese arreglar una defensa de San Pablo que llevaba a la hinchada a la desesperación (...) Siete años después es el líder y capitán de un equipo que rescató la tradición uruguaya".

"En 32 años que tengo de fútbol, Lugano es el tipo que más me dio ejemplos de firmeza, ciudadanía, honra y búsqueda de objetivos", comentó el actual presidente del San Pablo. Marcos Aurelio Cunha.

El arquero Rogelio Ceni es otro que demuestra afecto por el uruguayo: "él se merece este éxito porque siempre fue muy profesional, dedicado y esforzado", dice.

"La Copa del Mundo 2010 fue encarada por Lugano como una obsesión. Antes del inicio, el defensor se apegaba a la convicción de que Uruguay podía enfrentar a las grandes selecciones del mundo sin miedo. Y tenía razón", dice la crónica. "La Celeste superó la crítica de que sus talentosos desaparecen en los momentos importantes".

El artículo explica que Diego Lugano fue unos de los gestores del final de una generación del San Pablo de la que muchos se burlaban, debido a los sucesivos fracasos en las finales.

"Aunque limitado en la parte técnica, Lugano es ese tipo de jugador que lleva al hincha al delirio", gracias a la entrega, el temple y a la dedicación a la tribuna. "Figura gentil fuera de los campos y considerado un modelo por las mujeres, el uruguayo cambia totalmente su expresión minutos antes de que ruede la pelota. Su rostro pasa por una transformación en el túnel de entrada al campo. Los ojos arrebatados se convierten en la marca registrada del zaguero", agrega el cronista.

"Se concentra de una manera absoluta, nada lo saca de foco, de lo que precisa ser hecho, de la determinación: es un sujeto de fuerza espiritual grande", dice Cunha, mientras su ex compañero Cicinho asegura que "Lugano nunca dejó a la gente descncentrarse, siempre fue un líder".

Para sus adversarios, Lugano tiene una imagen completamente distinta, afirma el artículo. Es calificado de violento y desleal. Para Cunha, sin embargo, una virtud de Lugano es su capacidad para saber en qué momento golpear, demorando casi tres años en ser expulsado en partidos con San Pablo. "Tiene una inteligencia emocional brillante", lo elogia el presidente del San Pablo.

Otro ex compañero, Luizao, admite que hasta ellos sentían la brusquedad de su marca en los entrenamientos pero noe scatimó elogios. "Es un tipo pesado en la cancha pero una persona maravillosa afuera, es buena gente, muy compañero. Mucho del buen resultado de Uruguay en el Mundial tiene que ver con Lugano", concluyó.

Montevideo Portal

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