domingo, 4 de julio de 2010

Embajadores


En un Mundial que hasta hace dos días parecía que pintaba para los países sudamericanos, Uruguay es el único que queda del continente entre los cuatro mejores.

La selección de Tabárez entró al Mundial a último momento y arrancó el torneo en voz baja, pero de a poco se fue afianzando para llegar a ser el único representante americano en semifinales.

Ni Brasil, que llegó al torneo como uno de los grandes favoritos, ni Argentina, que a pesar de Maradona arribó a Sudáfrica con una constelación de estrellas, pudieron igualar lo hecho por la Celeste. Tampoco lo consiguieron Paraguay y Chile, más allá de realizar buenas campañas.

A medida que transcurría la Copa, el seleccionado orientado por Tabárez fue sorteando rivales y batiendo marcas, echando por tierra la idea de que pelear nuevamente un Mundial era una utopía.

Lejos en el tiempo quedó la última vez que Uruguay llegó a esta instancia en el Mundial de México hace cuarenta años, con un plantel integrado por la base de los equipos de Peñarol y Nacional que mandaban en el continente. La performance de este plantel es, ya, mejor en números que aquella.

Como anécdota, ha quedado también en manos de los muchachos celestes la posibilidad de evitar que un seleccionado europeo gane por primera vez un Mundial fuera de su continente.

A ocho días del cierre del Mundial, Uruguay está con vida y se volverá a casa en el último vuelo. Y quizá, con la Copa. ¿Quién diría?

Quenonino

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