jueves, 29 de julio de 2010

¡Hasta siempre, capitán!

El capitán de la selección uruguaya, Diego Lugano, retornó ayer a Turquía dejando atrás los mejores dos meses de su vida.

Faltaban solamente 45 minutos para que partiera su vuelo cuando llegó al aeropuerto tomado de la mano de su esposa Karina y hablando por celular.

Enseguida se encaminó hacia el mostrador para realizar los trámites. Fueron sus únicos momentos de tranquilidad. La gente no tardó en advertir su presencia y correr hacia él. Como si tuviera todo el tiempo del mundo no dejó nada sin firmar y se detuvo a cada paso para sacarse una foto con hinchas de todas las edades. "Somos unas viejas, pero nos queremos sacar una foto contigo", le espetó una señora. "Noooo, ustedes no son nada viejas", respondió galante el futbolista, mientras se prestaba a una foto más.

"Tenía ganas de quedarme. Cuesta muchísimo la partida, sobre todo cuando se deja a la familia acá. Por eso aproveché hasta el último momento con ellos. Ahora hay que empezar una nueva temporada y no hay mejor manera que después de todo esto tan lindo que vivimos", dijo Lugano.

Luego compartió con Ovación sus pensamientos. Los que seguramente se repetirían en su mente en el momento de recostarse en el asiento del avión. "Se termina la etapa más linda de mi vida futbolística. Estos dos meses fueron espectaculares. Desde que llegué a Uruguay aquel 16 de mayo hasta este momento en que me estoy yendo, todo fue increíble, perfecto. Al partir tengo la sensación de que se termina una etapa que disfruté muchísimo".

Hizo un alto para una nueva foto con una de sus tantas admiradoras. Y la que se prestó para sacarla fue Karina, su esposa, que es tan "crack" como él.

"Ahora empiezan mis vacaciones", contó la joven mujer, quien pasará unos días en las termas, junto a sus hijos y la esposa de Cavani. "Hasta ahora casi no fueron vacaciones porque Diego si iba a las 9 de la mañana y llegaba a las once de la noche", dijo con más resignación que queja.

Más adelante, el defensa reconoció que lo que vivió tanto en el Mundial como al regresar a Uruguay superó ampliamente sus sueños de niño. "Se vivieron cosas muy fuertes. Sólo faltó levantar la copa. Lo que me deja más tranquilo es que disfruté de todo: una concentración, una práctica, un almuerzo, el mate con los compañeros, un partido, festejar un gol o alentar cuando lo recibíamos. No dejé pasar nada, pero eso me voy muy reconfortado", afirmó.

"Pero creo que lo mejor fue ayudar a generar todo lo que se generó en este país. Eso fue lo más hermoso. Ojalá que esta identificación que se logró entre la gente y la selección continúe, juegue quien juegue", agregó. "Eso que ya percibimos antes de partir hacia Sudáfrica. Recibimos mucho cariño y respeto de la gente y todos nos deseaban que nos fuera bien. No nos decían que había que ganar ni salir campeones solo deseaban que nos fuera bien. Fue unánime y me quedó marcado a fuego".

El defensa está convencido que toda esa buena energía que recibieron de los uruguayos tuvo mucho que ver con el cuarto puesto conseguido. "Pocas veces se vio algo como esto. Todos estuvimos subidos al mismo barco, sin contras. Cada uno desde su posición hizo lo que pudo para que Uruguay retornara a los primeros planos del mundo. Y cuando los uruguayos nos unimos somos jodidos de derrotar. En esa unión está la explicación de lo que conseguimos", finalizó el capitán.

Otras cosas que pasaron en el aeropuerto de carrasco

Un largo viaje

Lugano tomó el vuelo de Iberia a las 13:15 horas de ayer, pero llegará a su casa en Estambul recién esta noche. En Madrid cambiaba de vuelo y ya en la capital turca debía cruzar el puente que une Europa con Asia a la hora pico.

Posters agotados

En el kiosco del aeropuerto había varios posters de los celestes, de los que sacó Ovación, a la venta. Con la presencia de Lugano se vendieron como pan caliente en pocos minutos. Y se los llevaron firmados por el capitán.

Otras cosas que pasaron en el aeropuerto de carrasco

Despedida y beso

El capitán se despide de su esposa Karina, que se quedará un mes más en Uruguay junto a sus tres hijos: Nicolás, Thiago y la pequeña Bianca. El momento del beso y la despedida contó con los aplausos de la gente que los rodeaba.

Grafitis de amor

Así quedó la camioneta que alquiló Eguren. El volante acompañó a Lugano a un acto en Canelones junto a Muslera, Fucile y "Nacho" González. Al regresar al vehículo lo encontró todo escrito con mensajes apasionados.

Ovación digital

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