domingo, 18 de julio de 2010

"La gente nos deslumbró"

"¡Olé, olé, oléee, Fuci, Fuciiii!". El cántico se escucha desde la vereda varias veces al día. Y puede ser entonado tanto por un grupo de preescolares, que acompañados por su maestra se quedan un rato en el portón de la casa de los Fucile o por las adolescentes del Liceo N° 39 que montan guardia para ver si pueden sacarse una foto con el ídolo celeste.

Hoy, Fucile tiene una casa en el Prado, pero va a diario a la de sus padres en Piedras Blancas, el barrio que adoptó como propio aunque se mudó allí cuando tenía ocho años.

En estos días el futbolista del Porto podría estar disfrutando del verano europeo o descansando en alguna playa del Caribe. Sin embargo, prefiere el frío montevideano porque está viviendo algo que había soñado muchas veces.

"Uno de pequeño siempre sueña con estas cosas. Yo veía a grandes jugadores y cuando me acostaba en mi cuarto soñaba con ser como ellos, con ser famoso y que la gente me reconociera. Hoy me toca vivirlo y es algo inexplicable. Lo más lindo que le puede pasar a una persona es darle satisfacción y alegría a la gente de su país. Y acá, en mi barrio, me lo hacen sentir a diario y es divino. Ver esas caritas y que un niño me diga que soy su ídolo es lo más grande que hay. Yo, con la selección entro a la cancha por la gente, a cada pelota que voy pienso en ellos", contó Fucile.

Aunque los celestes sabían lo que sucedía en Uruguay cada vez que jugaban, nunca esperaron un recibimiento como el que les brindó el pueblo uruguayo. "Íbamos en el ómnibus deslumbrados. Ver a toda esa gente emocionada y a todo el pueblo unido fue reconfortante. Siempre se dice que en Uruguay hay mucha envidia y gente mala, pero ese día no había nada de eso. Todos estaban unidos y alegres. Fue hermoso. Estirar los brazos y sentir ese manoteo de la gente y que nos dieran tantas veces las gracias fue un gran orgullo", relató.

Piñazos. Fucile reconoció que al viajar hacia Sudáfrica no esperaban llegar tan lejos. "Si te dijera que sí, sería hipócrita, pero nos fuimos con la ilusión de hacer un gran campeonato y romper con el mito de tantos años sin ganar un partido en un Mundial. Ese era nuestro objetivo y de ahí en más ver lo que sucedía".

El defensa de Porto no estuvo en el primer partido frente a Francia, pero luego se adueñó de la titularidad. "A mí me toca arrancar afuera. Siempre fue así. Pero ganamos ese partido con Sudáfrica por 3 a 0 y fuimos agarrando confianza. Los mensajes que nos llegaban diciéndonos que acá la gente creía en nosotros nos motivó mucho. Lo menos que podíamos hacer por ellos era dejar el alma en la cancha".

No jugó el partido frente a Holanda por suspensión, pero cree que podían haber estado en la final. "Podíamos haber hecho algo más, los tuvimos ahí hasta el último minuto. Sentíamos que podíamos, que éramos capaces, y que el grupo era importantísimo. Contra Holanda nos tocó estar afuera a tres de nosotros y los que entraron lo hicieron muy bien. ¡Nunca sufrí tanto como en ese partido! Estaba con Luis (Suárez) y nos matábamos a piñazos en las costillas porque la impotencia de estar afuera es terrible. Veíamos a nuestros compañeros correr con la desesperación pintada en los rostros y no podíamos ayudarlos. Sufrimos y lloramos porque queríamos estar en la final. Pero creo que esto no termina acá, queremos ser ganadores porque Uruguay lo es".

ARMAS. Al igual que sus compañeros, espera que lo que consiguieron no caiga en saco roto. "Espero que este sea un nuevo inicio del fútbol uruguayo. Hoy recuperó su lugar, estamos cuartos en el mundo, pero no es posible que si vienen a ver un jugador lo encuentren en un potrero. Espero que las cosas cambien radicalmente. Que haya otra organización y que no nos manden a la guerra con un arco y una flecha a pelear con las potencias mundiales. Que al menos nos den un arma un poco más pesada. Esta vez los dirigentes se preocuparon, pero el gran generador de esto fue el maestro Tabárez. Y se consolidó en el grupo que él formó".

MAESTRO. A propósito de Tabárez, Fucile siempre sintió el apoyo de un técnico que lo convocó cuando llevaba apenas unos meses en el cargo. "Siempre tuve la confianza del maestro. Creyó en mí desde el principio, cuando yo no era ni conocido. Y en estos cuatro años con él aprendí una inmensidad de cosas que me sirven para mi carrera. Es muy perfeccionista en los entrenamientos. Y te explica lo que tenés que mejorar. En mi caso no dejarme llevar tanto por la fuerza y pensar más. Soy muy impulsivo. Él me enseñó a ser más tranquilo y a pensar lo que voy a hacer. Te trabaja mucho mentalmente. Por algo es maestro, de escuela y de fútbol", enfatizó.

"PALITO". Durante el Mundial, Fucile compartió la habitación con Álvaro Pereira, su compañero de Porto. Se conocen desde que ambos eran adolescentes y se enfrentaban. "A esta altura lo veo más que a mi mujer y todavía no hemos tenido ni una pelea. Somos un matrimonio perfecto. Ya dijimos que vamos a dejar a nuestras mujeres y nos vamos a casar porque nos llevamos muy bien. (Se ríe). Muchas veces nos quedamos desvelándonos, conversando sobre lo que estábamos viviendo. `Palito` es un personaje, una persona hermosa, un tipo bárbaro y muy divertido".

FUTURO. Tiene contrato con Porto por tres años más, pero su gran actuación en el Mundial hizo que haya varios equipos interesados en él. "Si ponen la masa, Fuci se va", dijo en su estilo bromista. "Yo me veo bien en cualquier equipo, pero me gustaría ir a una liga más fuerte como la española, la italiana o la inglesa", afirmó.

Mientras, sigue disfrutando del cariño de sus padres, Carmine y Alicia, y recordando a Ciro, su abuelo napolitano a quien no pudo conocer, pero de quien heredó el nombre. Seguramente, hoy Ciro estaría muy orgulloso de su nieto.

La intimidad de un ganador

Ahora tiene reflejos "made in" Uruguay

Momentos antes de recibir a Ovación, Fucile estaba haciéndose los reflejos que hace ya unos meses luce en el jopo. Fabián, de "Fabián Peinados", la peluquería ubicada a la vuelta, en Domingo Arena, había ido a la casa paterna a cumplir con su cliente más famoso. Aunque la primera vez se los hizo en Portugal, ahora sus mechoncitos son made in Uruguay. "Ya te dije una vez que esto no son reflejos, es absolutamente natural. Un mechoncito a lo Pablo Echarri. Nada más", dijo muerto de la risa.

"Si no les gusta, más me lo dejo"

La idea surgió hace cuatro o cinco meses. Fucile estaba en su casa y se le ocurrió hacerse unos mechones blancos. "Algunos me dicen que me queda bien y otros que me lo saque. Acá y en Portugal", admitió riendo. "Mis padres no dijeron nada, quizás porque saben que mi característica es que si me dicen que algo me queda mal, más me lo dejo y más me gusta", agregó. Afortunadamente, su esposa Valentina lo acepta. "Mejor, pero si no le gustaba igual me lo iba a dejar", bromeó.

La intimidad de un ganador

Visitó a los niños de River Plate

El jueves pasado Fucile fue a visitar a los niños del baby fútbol de River Plate, donde él comenzó a jugar a los cinco años. Allí estuvo hasta los 13 y luego pasó a Rentistas donde jugó un año y medio. Después se fue a Liverpool, en una época en que el club no era presidido por José Luis Palma y las dificultades eran muchas. Un año después de haber debutado en Primera División fue transferido al Porto de Portugal donde está a punto de cumplir su quinta temporada. Si es que llega a hacerlo.

Flechazo en el cumple del Pato Sánchez

Conoció a su esposa Valentina, cuando tenía 18 años. Fue en el cumpleaños de un compañero de Liverpool: Carlos Sánchez. "Ella fue de rebote, porque era amiga de una amiga del `Pato`. Fue un flechazo. Fue mi primera novia, mi primer y único amor". Tras dos años de noviazgo se casaron. Hoy ella estudia diferentes idiomas en Portugal y está a punto de recibirse de profesora de inglés. Ambos consideran que es bueno que la mujer de un jugador tenga su propia actividad.

Ovación digital

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