jueves, 8 de julio de 2010

La mano de Suárez


Me gustó la mano de Luis Suárez. La verdad es que me encantó. Me quitaría el sombrero si usara uno. Y sin duda el próximo partido de Uruguay lo usaré, solo para quitármelo. Pero me encantó sobre todo porque después de haber bostezado durante el partido de Holanda contra Brasil, le imprimió un dramatismo inolvidable a un partido de por si emocionante, y eso la afición debe celebrarlo en un mundial plagado de jugadores estrellas -y otros no tanto ? que al parecer no quieren ensuciarse las manos, ni la camisa, ni apenas despeinarse.

Pero Suárez no es de esos. Suárez es distinto. Nos recordó que así deben jugarse los partidos en la cancha. El pellejo debe quedar ahí. Los huesos deben quedar ahí. El alma, si hay, debe quedar también hay. En definitiva, hay que morirse en la línea como Suárez; ir hasta las últimas consecuencias, incluso a costa de convertirse en un blanco fácil para todos aquellos que recurren a una vaga moral meta futbolística para argumentar que fue un acto antideportivo.

En todo internet se pueden leen opiniones que repudian la mano de Suárez y la llaman vergonzosa e indigna y hasta corrupta. ¿Fue injusta? No: se le hizo justicia, al menos, toda la que podemos esperar de un partido de futbol: fue debidamente marcada y penalizada con la tarjeta roja y el penalti.

Suárez? jugador excepcional, atacante por naturaleza, deja su dignidad y cumple una tarea que no le es propia, (la de defender) pero que le es, y eso, paradójicamente, lo dignifica.

Suárez era el último soldado defendiendo la trinchera uruguaya en una guerra sin mañana, era todo o nada, era ese instante o nada: hizo lo que tenía que hacer, lo que pocos -dicen- se atreverían a hacer. Fue así de sencillo, así de pragmático, así de heroico, lo demás es moralina y ahí, créanme, no hubo moral: hubo instinto tal vez, hubo pasión, sin duda, pero moral no. Fue más una pulsión de tres millones de uruguayos que una acción premeditada de un individuo.

Muchos se han apresurado a decir que es la nueva mano de dios. Yo no sé si fue de dios (pareciera que sí, y si fuera uruguayo-pese a mi ateísmo-diría que sí). De lo que sí estoy seguro es que no tiene nada que ver con aquella mano de Maradona en el 86, pese a que el mismo Suárez ha invitado a la comparación.

La de Maradona no fue penalizada. Eso traza una diferencia abismal entre una y otra. Por otra parte ¿No fue más infame el Ghanés -de cuyo nombre no me quiero acordar- que no logró meter ese penal? ¿Alguien objetaría algo a Suarez si el Ghanés hubiese anotado el penalti? Lo dudo.

Al menos no le daríamos la misma importancia: a los detractores les atrae más el patetismo de un héroe derrotado que el de uno efectivo. Y justamente Luis Suárez es ya un Héroe Nacional para Uruguay y un personaje odiado para los Ghaneses. Pero ya se sabe: Los héroes, los verdaderos, siempre son locales.

Alberto Paciano

2 comentarios:

  1. Muy Buenooo!! La opinión de este señor es de una lógica incuestionable... el mejor alegato que he leído sobre la mano de Suárez.

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  2. Desde Peru saludos a Luis Suarez, me parece heroico lo que hizo.

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Soy celeste, soy celeste... celeste soy yo!! ♫ ♫ ♪