martes, 6 de julio de 2010

Respiran con alivio porque falta Suárez

La ausencia de Luis Suárez no sería un dato menor y, por lo tanto, a tener muy en cuenta en cualquier partido de Uruguay en este Mundial de Sudáfrica, sin necesidad de entrar en consideraciones de carácter estrictamente futbolístico; con atenerse a un indicador meramente estadístico, alcanza y sobra para tener una dimensión exacta de lo que el salteño ha representado en la campaña mundialista de la selección dirigida por Tabárez: hizo tres de los siete goles que metió Uruguay en los cinco partidos jugados en Sudáfrica.

Sin embargo, hay algo que está más allá de los aspectos futbolísticos y matemáticos: Suárez es goleador del Ajax, en el fútbol de Holanda; y no es que los holandeses se fueran a asustar si jugara el ex atacante tricolor, sino es que -tal vez por aquello de que "yo no creo en brujas, pero que las hay, las hay"- el fútbol tiene cosas que no hay ni manera de explicarlas.

Si no, basta con recordar que en 1987, cuando Gutiérrez, Alzamendi y Francescoli militaban en River Plate argentino, jugaron un partido sensacional precisamente contra Argentina, en el Monumental de Buenos Aires. Y, mucho más acá en el tiempo, durante el transcurso de las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, Diego Lugano no venía teniendo en la selección performances a la altura de sus posibilidades, pero llegó el partido contra Brasil en el imponente estadio Morumbí de San Pablo y "se comió" la cancha y, de ahí para adelante, en los siguientes encuentros de las Eliminatorias, volvió a ser el Lugano celeste, firme, exuberante, que hasta ese momento no aparecía, al menos en la real dimensión que caracteriza al zaguero.

Por eso, pues, hoy es una lástima la ausencia de Suárez. Aunque más no sea por aquello de que "no creo en Brujas, pero que las hay, las hay"; se supone que también en Holanda.

Ovación digital

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