miércoles, 14 de julio de 2010

Tabárez y la valentía en los desafíos

Cuando el autor intelectual de la magnífica actuación de la Celeste en el Mundial de Sudáfrica se aprestaba a hacer uso de la palabra, se escuchó la ovación de la gente acompañada por un ruidoso cántico en apoyo a la gestión y continuidad del conductor al frente de la selección nacional: "Tabárez no se va...., no se va Tabárez no se va...".

El maestro, con el perfil bajo que lo caracteriza, no hizo exteriorizaciones, pero en el rostro se reflejó suma satisfacción.

En su discurso, Tabárez resaltó el "asombro e impacto" por la recepción y recordó que el éxito "no son sólo los resultados sino las dificultades que se pasan para alcanzarlo".

"Señor Presidente", comenzó diciendo Tabárez -dirigiéndose a José Mujica- "gente del Uruguay, estamos sorprendidos, asombrados, impactados, emocionados, pero sobre todo, muy agradecidos. Estos muchachos merecían un reconocimiento, pero lo que hemos visto desde que se inicio esta fiesta, superó todo lo imaginable", recalcó el técnico, mientras el público no dejaba de aplaudir y saltar.

"No hay palabras para describir lo que presenciamos en todo el día hoy. Estando en Sudáfrica nos comentaron el fervor demostrado por el pueblo uruguayo antes, durante y después de los encuentros que disputamos. Y está muy bien festejar partidos ganados. Lo que demuestran ustedes le da fuerza al mensaje que habría que dejar. No nos quedemos sólo con los resultados para valorar lo que se hace. El éxito no sólo pasa por los resultados. También importa destacar las dificultades que se pasan para obtenerlos, la lucha permanente y el espíritu de plantearse desafíos y también la valentía para superarlos. El camino final es la recompensa que recibimos todos los que de una forma u otra estuvimos involucrados en un proceso de cuatro años en el que se vivieron varios momentos, pero siempre con el trabajo profesional y serio como motivo conductor".

La popularidad de Tabárez se fue a las nubes. Niños, adolescentes, adultos y ancianos parecían hacer plegarias para acercarse a saludarlo mientras el entrenador se retiraba del acto para recorrer el corto y rico camino a casa. "¡Gracias maestro!", le gritaban los aficionados al orientador, quien sobre el desenlace de la fiesta se salió de su andar habitualmente serio para gritar el "soy celeste" junto a todos los jugadores.

Ovación digital

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