domingo, 11 de julio de 2010

Uruguay lleno de orgullo

El partido lo ganó Alemania y también se quedó con la medalla de bronce, pero el fútbol lo puso Uruguay.

El tercer lugar de los germanos no es muy diferente del que obtuvieron en Alemania 2006 -con el mérito que tienen de siempre estar en las instancias finales de los mundiales- pero el equipo del que todos hablan y el que enamoró a muchos en Sudáfrica 2010 es la celeste. Así como el jugador que está en boca de todos es Diego Forlán.

Uruguay marcó dos goles, el de Edinson Cavani y otro de Forlán y tuvo otras tres claras opciones de anotar también con Cavani, Luis Suárez y el tiro libre que Forlán estrelló en el travesaño y que fue la imagen con la que terminó el partido por el tercer lugar en Puerto Elizabeth. Ese que muchos decían que nadie quería jugar, pero al que tanto alemanes como uruguayos le dieron la importancia que merece.

Si vemos a Alemania las tres ocasiones más claras que tuvo las convirtió en gol, y ahí está la explicación del resultado. Además de que el conjunto de Oscar Washington Tabárez cometió más errores en defensa que en el resto del Mundial.

Uruguay puede sentirse orgullosa de la demostración que dio en Sudáfrica.

En todo rigor es muy merecidamente una de las mejores cuatro selecciones del mundo y quedó claro que, con un poco más, bien podía haber sido campeona, porque tiene muchos elementos para serlo, entre ellos el fútbol colectivo que jugó y el gran espíritu de lucha y sacrificio que mostró.

La celeste tiene en Forlán a uno de los líderes goleadores de la Copa del Mundo con cinco dianas. Todavía falta ver lo que puedan hacer el español David Villa y el holandés Wesley Sneijder también con cinco, pero el delantero uruguayo además es candidato al Balón de Oro.

El premio generalmente recala en jugadores que están en las selecciones que disputan la final; sin embargo, muchos opinan que el premio se lo merece Forlán. Lo comentaba el narrador chileno Luis Omar Tapia -en su cuenta de Twitter-, quien había escuchado a los ex futbolistas Daniel Amokachi (Nigeria) y Thomas Berthold (Alemania) apostar por la postulación del charrúa.

"En este Mundial creo que he hecho lo que tenía que hacer", dijo el delantero, que destacó por encima el logro de su pequeño país.

"Estar entre los cuatro primeros es importante y haber estado cerca de la tercera posición también".

El técnico Tabárez rescató que "el grupo le devolvió al país una identidad, una ilusión y una alegría".

"No ha sido fácil" porque "arriba de nosotros hay equipos que llevan años luz" de ventaja en varios aspectos, concluyó el capitán Diego Lugano.

Uruguay dejó una huella profunda en Sudáfrica y no sólo porque volvió a ser protagonista en los mundiales tras 40 años. Le devolvieron el brillo a los viejos títulos de 1930 y 1950.

La celeste dejó grandes ejemplos de pundonor, de entrega. El equipo uruguayo mostró al mundo que la garra charrúa no es un cuento de camino. Cada vez que estuvo abajo supo remontar, dio pelea a todos su rivales, nunca se dio por vencido, y jamás fue inferior incluso ante grandes rivales como Holanda y Alemania.

Uruguay no ganó, pero tiene un espíritu de campeón.

EL UNIVERSAL

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