sábado, 3 de julio de 2010

Vibrante africanazo de Uruguay: en penales deja fuera a Ghana


Un instante y todo cambia. De estar enterrado a volver a la vida. De ser eliminado en el último segundo, a avanzar a semifinales 40 años después con un africanazo, ante 84 mil espectadores en el Soccer City.

Fue en el minuto 120. En el último segundo de la prórroga del Ghana-Uruguay, en cuartos de final del Mundial de Sudáfrica. Luis Suárez detuvo la pelota con las manos sobre la línea de gol. No había otra opción. El balón volaba hacia la red de la meta de Fernando Muslera.

Penal y expulsión. El Soccer City estalló. No había tiempo para más y Asamoah Gyan tuvo un disparo desde 11 metros sin otra oposición que el arquero. Un tiro para la historia, para meter por primera vez a un equipo africano en semifinales.

Suárez se retiraba llorando al túnel de vestuario, pero de repente, se volvió. El ¡oh! de la grada le hizo mirar de nuevo al campo. Gyan acababa de estrellar su disparo en el travesaño y Uruguay regresaba de la tumba.

El partido terminó 1-1 y se fue a la definición por penales. Allí apareció Muslera, quien detuvo dos lanzamientos y le pasó el relevo a Sebastián Abreu.

A sus 33 años, el Loco se encontraba con la oportunidad de su vida y el pulso no le tembló. Se acercó tranquilo al balón, amagó el golpeo duro y empujó suave con el pie justo por debajo del balón. El primer pase de Uruguay a semifinales desde 1970 se selló con un penal a lo Antonin Panenka (Eurocopa 1976).

Fue el resumen del espíritu uruguayo, un espíritu que no parece fallecer aunque todo esté en contra y que hizo recordar el maracanazo de 1950: Uruguay reditó las glorias del pasado al vencer 4-2 a Ghana en los penales y avanzó a semifinales, donde enfrentará el martes a Holanda.

Por la celeste convirtieron Diego Forlán, Mauricio Victorino, Andrés Scotti y, el decisivo, Abreu, mientras por Ghana lo hicieron Gyan y Stephen Appiah. Maximiliano Pereira erró su remate por los charrúas.

Los penales de John Mensah y Dominic Adiyah fueron detenidos por Muslera, con lo que Ghana se quedó a las puertas de hacer historia: al igual que Camerún (1990) y Senegal (2002) no logró franquear la ronda de cuartos de final.

Durante los 90 reglamentarios, Sulley Muntari abrió el marcador para los africanos, al minuto 47, y Diego Forlán igualó al 55, para el 1-1.

Fue un partido intenso, de poco vuelo futbolístico, pero de ida y vuelta, con desenlace dramático, en el que el árbitro portugués Olegario Benquerença cumplió un correcto desempeño.

Uruguay copó de entrada el mediocampo y tuvo unas cuantas aproximaciones serias en la primera media hora, pero las más claras fueron bien resueltas por el arquero Richard Kingson. En cambio, Muslera era hasta entonces un espectador privilegiado de un partido que se disputaba casi exclusivamente según el dictado de los charrúas, que presionaban arriba esperando un error de la última línea africana.

Pero en un par de minutos todo cambió: Kevin-Prince Boateng tomó la batuta y comenzó a imprimirle velocidad al contragolpe.

La cosa no pintaba bien para el conjunto de Tabárez porque Ghana le daba potencia a su juego y además perdió a su capitán y referencia en el área, Diego Lugano, por una lesión en la rodilla derecha, al minuto 38.

En ese último cuarto de hora de la etapa inicial todo fue de Ghana, pero parecía que el gol le sería esquivo. Sin embargo, en el segundo minuto de compensación, Muntari rompió el cero con un zurdazo de 35 metros que encontró a Muslera caminando y lento de reflejos y se metió junto al palo.

En un contragolpe de cuatro contra dos, Boateng eligió mal y perdonó el 2-0.

Error, cuando de Uruguay se trata: Forlán cobró un tiro libre desde el costado izquierdo y sacó un derechazo soberbio que se metió en el segundo palo de un sorprendido Kingson y silenció el estadio.

Iban 55 minutos y desde entonces hasta el final de los 90 el partido se hizo de ida y vuelta.

Tuvieron que irse a tiempos extras y en la última jugada se vivió lo más emotivo de esta copa: primero, Suárez –quien junto con Fucile será baja ante Holanda– rechazó sobre la línea de gol con el muslo izquierdo y en el contrarremate no le quedó más remedio que meter las manos para evitar un gol de Dominic Adiyiah. Pero Gyan estrelló las esperanzas africanas en el travesaño.

Entonces llegaron los penales: Muslera se vistió de héroe, Abreu cobró como es su costumbre y Uruguay se metió de nuevo en la elite del futbol mundial.

Jornada.unam

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