miércoles, 11 de agosto de 2010

A Dios le pido

Seguir la huella, no borrarla. De eso se trataba. De eso se trata de ahora en adelante. Verzeri iba en la cabeza el miércoles. Pero en la sombra, omnipresente, está Oscar Tabárez. El creador de la criatura no tiene intenciones de soltarla. Ojalá no sea la AUF quien muerda en el sitio incorrecto y quiera apropiársela.

Porque contra Angola no hubo brillo. Faltó como la gente en el Estadio do Restelo. Pero hubo (otra vez) orden, buena intención, conducta e ideas certeras. Lo que antes era una excepción se ha vuelto costumbre, y ni siquiera se olvidó con la resaca de Sudáfrica 2010 ni la ausencia de estrellas.

Forlán y Suárez lo siguieron por cable con pochoclo y cerveza. Y, como cualquier uruguayo corriente, lo habrán disfrutado. Aunque enfrente no había una potencia africana, había un rival urgido de pantalla después de flojísimas actuaciones en las Eliminatorias de la CAF y la Copa Africana de Naciones.

Frente a ese rival, Uruguay supo ser protagonista. Eligió motivarse y no nublarse con lo conseguido. Así renovó credenciales y sumó tela a la camiseta, que se verá reflejado en el próximo ranking FIFA.

Con el movedizo Seba Fernández tirado algo atrás, empezó a dañar desde el principio. Faltó contundencia y Angola, más dispuesto físicamente, ganó confianza con el 0-0 y tomó el manubrio por la segunda mitad del primer tiempo.

Después el partido entró en el meteoro de todo amistoso: muchos cambios, de jugadores y esquemas, desembocan siempre en un partido que pierde algo de identidad. En ese ida y vuelta ganó, por afano, la Celeste.

Entraron Cavani y Hernández. Juntaron sus caminos después de la separación reciente en Palermo. A los dos les sobra calidad y manejan sin dilemas todo el frente de ataque, desde los costados al centro. La Joya generó el penal y Edi lo cobró. Al rato, el propio Hernández cerró con inteligencia un rebote para el 2-0.

Los dos terminaron siendo la clave del triunfo. Los dos reflejan la buen juventud que le espera a este Uruguay: hoy son la tapa ellos, pero atrás llega una banda importante, mundialistas y no mundialistas. Sería lindo que al Maestro lo dejarán salir de la sombra.

Quenonino

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