domingo, 1 de agosto de 2010

Godín, el mejor hombre del campo

A pocas horas de regresar a España, Diego Godín disfruta del campo. En realidad, como la mayoría de sus compañeros celestes, no ha tenido mucha tranquilidad en las vacaciones. Una tarde con los escolares de Rosario, su ciudad natal; otra filmando una publicidad y muchos viajes a Montevideo para cumplir con entrevistas o para realizar algún trámite concerniente a su pase al Atlético de Madrid.

"Esta vez casi no lo pudimos disfrutar", se queja su madre, Iris. Aunque por estas horas el orgullo puede más que nada en el corazón de los Godín. Y no solo de sus familiares, sino de todos los "pichoneros", como se les dice a los nacidos en Rosario.

"Gracias Diego por permitirnos soñar". "Gracias Diego por el orgullo que nos hiciste sentir", rezan dos de los pasacalles colgados en diferentes lugares de Rosario para darle la bienvenida tras haber hecho un gran Mundial en Sudáfrica.

"Estos días han sido muy especiales. La gente quiere estar con uno y hay que cumplir con ellos. Yo le decía a mi padre que en estas vacaciones no he podido descansar mucho: no he podido dormir como otras veces, ni comer tanto ni ir a cazar con él, pero igual estoy disfrutando mucho de todo porque estos son momentos únicos", dijo.

Si bien valora muchísimo la caravana que los saludó en Montevideo y el acto en el Palacio Legislativo, lo que más lo emocionó fue el cariño de los suyos. "Es difícil elegir cual fue el momento más fuerte. Cada uno fue especial. Llegar a Montevideo y ver tanta gente me impactó. Íbamos en el ómnibus sorprendidos y nos sentíamos un poco raros porque nosotros también queríamos decirles muchas gracias a ellos. Nunca esperamos tanto agradecimiento y reconocimiento. Pero llegar a Rosario fue muy emocionante. ¡Nunca había visto tanta gente en mi pueblo! Vinieron de otras partes del departamento sólo para verme a mí. ¡Sólo a mí! La verdad, me emocionó mucho. Quizás porque se trataba de gente del pueblo que me vio nacer", agregó, y al relatarlo aún se le humedecen un poco los ojos.

EN LA TIERRA. Godín tiene sólo 24 años, y mantener los pies en la tierra, con todo lo que ha vivido sintiéndose casi una estrella de rock, puede no resultar fácil de resolver. "Hay que mirar para atrás y tener memoria. Cuando uno sabe de dónde viene y mantiene los valores que le enseñaron los padres es más fácil. Y después, hay que ponerse en el lugar de la gente. Hay que mantener la humildad, que fue lo que se hizo en la selección. No hay mucho misterio", explicó.

SUDÁFRICA. "No nos imaginábamos lo que pasó en el Mundial, pero soñábamos como to-do el Uruguay con salir campeones del mundo", admitió el defensa. "Teníamos bien en claro que nuestro objetivo no iba más allá de pasar de fase. Y creo que era lo que los uruguayos esperaban de nosotros. Pero ganarle a Sudáfrica en el segundo partido, nos hizo darnos cuenta que podíamos seguir. Después del partido frente a Francia habíamos quedado con dudas y con Sudáfrica confirmamos que se podía. Fue como decir `Uruguay está acá`", agregó.

UNIDOS. Al responder sobre las razones que los llevaron a estar entre los cuatro primeros, Godín se refirió al respeto y al trabajo. "Se ha hablado mucho del grupo. Pero no es de ahora. Si uno pone las grabaciones de las notas que nos hacían antes de los partidos de Eliminatorias también hablábamos del grupo. Siempre seguimos el camino del respeto y del trabajo. Y los momentos muy difíciles que pasamos en las Eliminatorias, nos unieron aun más. Los compañeros mayores nos dicen que nunca estuvieron en un grupo así. Y no fue solo dentro de la cancha, donde corríamos para ayudarnos, sino también afuera. Uno miraba y veía un grupo de amigos. Es verdad, no es de la boca para afuera. Y creo que la gente se dio cuenta de eso y se sintió identificada con nosotros".

Su futuro está en Atlético de Madrid. Se enteró durante el Mundial y lo conversó con Forlán. "Tengo ganas de dar un salto. Siempre me gusta crecer. Villarreal es un gran equipo y para mí fue ideal llegar a un club organizado y no muy grande. Para adaptarme fue lo mejor. Hoy me gustaría dar un salto a un equipo con más historia y que aspira a un título. Todo esto me deja contento porque significa que voy por buen camino. Y que tengo que seguir así".

Sufrimiento. A punto de dar un nuevo salto, recordó otros. Como cuando se fue a Villarreal con 20 años y a los ocho días llamó a su padre para que se tomara un avión y fuera a acompañarlo. O el más duro, cuando a los 14 se mudó a Montevideo para jugar en Defensor Sporting. "Vivía en una casita, con otros compañeros que no conocía y que sufrían como yo. Fui a jugar al fútbol, pero en ese momento no pensaba en eso. Sólo quería volver a mi casa con mi padres. Extrañaba Rosario, era la época de los cumpleaños de quince y quería estar con mis amigos. Extrañé mucho pero no se lo decía mucho a mis padres. No soy de demostrar lo que siento y además sabía que estaba ante una oportunidad única. Estaba entre la espada y la pared. Y si me hubiese vuelto a Rosario, hoy no estaríamos hablando de esto".

Por eso hoy agradece no haber regresado. "La situación de los chicos del interior es muy difícil, sufren mucho y a veces sus padres en lugar de incentivarlos a que sigan trabajando, les dicen que se vuelvan. Y es lógico. Mis padres no lo hicieron. Yo banqué porque mi forma de ser es así. Es más, cuando me tuve que ir de Defensor sufrí mucho y quería dejar el fútbol, pero mis padres, que ya se habían dado cuenta que tenía condiciones, me incentivaron a seguir en otro equipo", relató.

Un arroyo que no daba paso

Cuando Ovación se dirigía al campo de Godín, ubicado entre Cardona y Rosario, un arroyo crecido no daba paso. El futbolista y su padre llegaron en una 4 x 4 a auxiliarnos. "Hacemos la nota así, vos de un lado del arroyo y yo del otro", bromeó el defensa, vía celular. Hoy los Godín mantienen su casa en Rosario, pero viven en el campo. Tienen 350 hectáreas y unas 400 cabezas de ganado. Siempre les gustó el campo y Don Julio, aún en sus épocas de tornero, compraba ganado que ponía a capitalizar en campos ajenos.

Los gaudin: familia de trabajo

Su abuelo paterno, cuyo apellido era Gaudin, llegó desde Francia y se instaló en Colonia Valdense para dedicarse a la agricultura. Los padres de Diego, Julio e Iris, vivieron toda la vida en Rosario. Ambos trabajaron desde la adolescencia: ella era peluquera y él tornero. Criaron dos hijos: Lucía, que hoy es contadora, y Diego, a quien ayudaron a cumplir con su sueño de ser futbolista. En el momento más difícil, cuando quedó libre de Defensor Sporting, Julio habló con un amigo y el jovencito recaló en Cerro. Luego pasó a Nacional.

Y una tarde volvió a la escuela

El jueves pasado Godín estuvo reunido con los escolares de Rosario. No sólo con los de la escuela a la que él concurrió, sino con los niños de todas las escuelas de la ciudad y también los de las escuelas rurales de la zona. "Fue algo muy lindo estar junto a los niños, firmarles una camiseta o sacarse una foto con ellos. Y me parece que es importante que se sientan representados por una figura del deporte, sobre todo teniendo en cuenta, que por lo que me contaban los maestros hoy lamentablemente, practican cada vez menos deporte".

Un pez: ganó en todos los estilos

De niño, en Rosario, Godín practicó muchos deportes. Atletismo, básquetbol y, sobre todo, natación. "Empecé con 5 años porque tenía problemas respiratorios y me fue muy bien. Primero integré el plantel del club Colegiales en Rosario y luego seguí en el Esparta de Valdense", contó el futbolista que a los 11 años fue campeón nacional en todo los estilos, como lo muestran las medallas que adornan su dormitorio. "El que menos me gustaba era pecho, quizás porque era el que más me costaba", bromeó.

Ovación digital

1 comentario:

  1. me gusta la gente sencilla de campo de ciudad que no se olvida de su niñez de su pasado y de su presente exitoso ... arriba Diego por todo lo que hicistes en este mundial y por lo que puedas a llegar a dar en cualquier lugar que estes ... eres de corazon uruguayoo te queremso betty desde las piedras

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Soy celeste, soy celeste... celeste soy yo!! ♫ ♫ ♪