miércoles, 18 de agosto de 2010

“No hemos fijado plazos pero el tiempo que pasa es tiempo perdido”

El maestro reconoció que no ha impuesto plazos a los neutrales para conocer la decisión acerca de su continuidad o no al frente de las selecciones nacionales, pero que siente desasosiego porque “el tiempo que pasa es tiempo perdido”.


Es mencionarle dos palabras para que se le dibuje una sonrisa, pierda su mirada por un instante y sus ojos comiencen a llenarse de lágrimas. "Sudáfrica 2010" alcanza para que reviva en su memoria todo lo que significó para él, su grupo de colaboradores y sus futbolistas el fantástico papel llevado a cabo en la Copa del Mundo.

Claramente distendido y con el Mueso del Fútbol como escenario ideal, Ultimas Noticias aprovechó un imperdible mano a mano con el maestro Tabárez.

-¿Cómo vive "el después" de la gran euforia mundialista?

-Tranquilo, porque con el paso de los días las cosas se van poniendo en su lugar. Continúan los reconocimientos en la calle y sigue el interés por saber cosas de la selección, sobre todo de lo que ha generado tanta repercusión en la gente. Hay invitaciones de diferentes departamentos, intendencias, empresas, centros de enseñanza y humanamente no es posible en estos momentos atender esos requerimientos teniendo en cuenta que yo estoy en una situación indefinida desde el punto de vista laborar, con muchas expectativas de continuar en esto, pero sin ninguna concreción hasta ahora.

-¿Hay momentos que por ser especiales se le tornan imposibles de olvidar?

-Hay veces que es inevitable que haya cosas que remuevan todo. Por ejemplo, hoy (ayer) abrí el mail y un dirigente de nuestro fútbol, del consejo Juvenil, me mandó un audiovisual con la historia del Mundial, combinando fotografías con un fondo musical que remueven cosas. Una amiga de mi hija me hizo un CD con miles de fotografías y que también muestran cosas que no es que las haya olvidado, pero apenas uno lo ve, se da cuenta de que no se va a olvidar nunca. Y no permite siquiera tomar la distancia que va a ser necesaria, porque esto hay que dejarlo en el pasado, sobre todo cuando -si es que sucede- uno comienza a trabajar de nuevo.

-Mucho se habló de que de la mano del éxito deportivo conseguido en Sudáfrica llegaría la ansiada organización del fútbol local. A la vista está que no ha sido así. ¿Qué pasó?

-No es nuevo esto de que muchas veces los dirigentes que conducen el fútbol gasten la mayoría de su tiempo en administrar las crisis o los problemas puntuales que hacen el funcionamiento del fútbol. Ha pasado en los últimos años en la selección y el protagonismo que hemos festejado en este caso y que siempre hemos querido depende de pensar en problemas más profundos, de la inserción en el mundo del fútbol, en competir internacionalmente. Pero cuando se le dedica demasiado tiempo a otras cosas se le quita tiempo a esto, que es muy importante. A un mes del Mundial se dice que quieren que yo siga siendo el entrenador pero todavía no se ha concretado, sin dejar de reconocer que hay asuntos que hay que resolver antes. Existe esa aspiración que también me la han hecho saber los dirigentes, quienes mantienen esa intención al igual que nosotros. Entonces hay que tener paciencia, jamás hemos fijado plazos, pero no por un aspecto simplemente contractual sino porque hay cosas para hacer.

-Afirma que no ha impuesto plazos, ¿pero no le fastidia que no se resuelva su situación si es que existe intención de ambas partes en que usted continúe?

-Fastidio no, aunque quisiera que las cosas se arreglaran rápidamente justamente para empezar a hacer cosas y ahondar en otras como en la planificación del fútbol juvenil en el interior del país, porque lleva su tiempo. Y el tiempo que pasa es tiempo perdido, en el sentido de que no se aprovecha. Por ese lado hay cierto desasosiego, pero no mal humor.

-¿Ha mantenido conversaciones con el nuevo Ejecutivo de la AUF?

-No, desde el punto de vista formal. Recibí llamadas de los cuatro miembros nuevos saludándome y diciendo que era prioritario el asunto de la selección nacional y de la vinculación de este cuerpo técnico y que tenían mucho optimismo en poder llegar a solucionar el tema.

-¿Por dónde pasa la clave para solucionar el tema?

-Es una pregunta para los dirigentes, pero en el caso nuestro ya hemos explicado cuál es nuestra planificación y cuáles nuestras aspiraciones. Eso está definido, pues lo pensamos muy bien y no ha sido antojadizo. En este momento no está sujeto a discusión o revisión. Eso está muy claro y creemos que se está trabajando en ese sentido. Esperamos novedades, aunque sabemos que están ocupados en otras cosas que hacen a la realidad del fútbol y que todas tienen su importancia.

-¿Puede llegar un momento en que Tabárez diga basta?

-No quiero hablar de eso ni nada por el estilo.

-¿No se lo quiere ni imaginar?

-No, no. Porque además es empezar a hacer confrontaciones que no me traen ningún beneficio. Yo ya no entro en esa.

-¿Podría explicarme cuál es el proyecto del fútbol juvenil en el interior?

-Esa es una pregunta para el técnico de la selección.

-Está bien, pero usted tiene ese proyecto que considera fundamental para lo que pretende llevar adelante.

-Sí, pero no lo voy a decir porque ¿qué pasa si no soy el técnico de la selección? Usted se apuró en venir a hacerme esta nota (risas). Tendría que haber tenido un poquito más de paciencia. Entonces no me pida hablar de temas de los que no pudo hablar. Lo tengo muy claro, pero no es conveniente poner la carreta delante de los bueyes. Yo todavía no me considero el técnico de la selección, absolutamente.

LOS QUE FUERON Y LOS QUE NO

-¿Qué conclusiones le dejó el partido amistoso frente a Angola, con futbolistas que estuvieron en el Mundial y otros que no lo hicieron pero que usted tuvo durante el proceso?

-Lo que más rescato es la profesionalidad con que se manejaron los futbolistas y el respeto que se le tiene al hecho de defender a la selección.

Interpreté durante el partido que había momentos en que se estaba sufriendo la gran diferencia que había en cuanto al nivel de preparación y forma futbolística, pero eso se sobrellevó.

Además, me llegaron versiones de que había una intención de ganar el partido y eso es muy importante en circunstancias en las que teníamos mucho más para perder que para ganar.

En la medida que generamos reconocimientos, también estamos generando responsabilidad y obligación partiendo desde un techo alto. La realidad va a decir cuáles son las cosas que podemos lograr o no, pero tenemos que intentar seguir siendo protagonistas como lo fuimos en el Mundial.

-Se demostró que también hay jugadores con proyección de futuro, como el caso de Abel Hernández, por ejemplo.

-Claro. Lo de Abel ha sido bueno porque no es fácil debutar y entrar unos minutos y generar tanto en ataque. Pero no nos debemos acordar de esto sólo cuando aparecen estas circunstancias, pues nosotros siempre sostuvimos que la tercera opción en un plantel eran los futbolistas de las selecciones juveniles. Y algunos que hace tres años estaban en la Sub 20 jugaron el Mundial, como Suárez, Cavani o Cáceres, y alguno que hace un año jugó el Sudamericano y el Mundial de la categoría, como el caso de Lodeiro, también lo hizo.

GENTE QUE NOS COMBATÍA MUCHO AHORA NOS FELICITA

De sus "memorias sudafricanas", el maestro confesó a Ultimas Noticias una anécdota hasta ahora desconocida: "Recibí muchas llamadas y mensajes, incluso de gente que no conocía y de otra que nos ha combatido mucho y ahora nos felicita. Tengo muy claro cuál ha sido este camino. Yo no olvido nada porque hay que tener claro cómo fueron las cosas. Pero tampoco ando con ninguna cuenta pendiente, ni con ningún resentimiento, ni intento de revisionismo. Se dio de todo. Después del partido con Sudáfrica me olvidé de apagar el celular y durante toda la conferencia de prensa, que duró como 20 minutos, el alerta de mensaje sonaba y sonaba. Después lo dejé de cábala. Llevaba el celular prendido y era impresionante. En el partido con Ghana fue una cosa impresionante. Entonces, eran tantos que llegó un momento que no podía contestarlos".

UN ENTRENADOR NO TIENE QUE RECHAZAR AFECTO, PERO SÍ SER JUSTO Y EQUIDISTANTE

"Entre los jugadores bromeaban y a veces yo me subía a la broma jorobando a alguno que le decían que yo tenía cierto favoritismo. Entonces a veces lo ponía en evidencia. Por ejemplo, cuando pasaba con el mate yo le decía: 'No, gracias, no quiero más', y él quedaba sorprendido y todos los demás agarraban la onda y lo jorobaban. Pero jamás hay que decir los nombres porque pueden llegar a malas interpretaciones y forman parte de las intimidades de los grupos y del papel del entrenador. La imagen importante es la que se le da al grupo y no la que interpretan desde afuera. Un entrenador no tiene que rechazar afecto, pero tiene que tener muy claro cuál es su rol y que tiene que ser justo, equidistante y respetar la privacidad del futbolista. Este grupo es muy unido y eso se fue formando. Hubo una evolución de todos y llegó a un punto muy alto durante el Mundial, lo que influyó en el resultado que se consiguió".

SI HACEMOS UN RANKING DE PROFESIONALISMOQUEDARÍAMOS MUY ABAJO

-¿Cree que en algún momento el fútbol local logrará una organización normal y adecuada o siempre atravesaremos por vicisitudes y problemas antes del inicio de un campeonato?

-No es un tema fácil para nada. Hay una manera de hacer las cosas y una cultura futbolística, así como modelos de organización en los que nos ha superado el tiempo. El merchandising, la sponsorización, la venta de entradas, la televisación, el transformar a los equipos en una marca que se pueda proyectar y negociar para generar recursos son todas partes de la organización del fútbol. Y en algunos sectores del fútbol uruguayo no se está ni cerca y tampoco hay gran interés en cambiar esas cosas. Y eso dificulta la inserción en el mundo. Las grandes ligas de Europa, por ejemplo, tienen como gran fuerte de ingreso su vinculación con el empresariado privado, no a través de aportes o donaciones que le hacen, sino de inversiones.

El fútbol tiene un nivel de penetración increíble. Acá no se proyectan cosas nuevas para hacerlo viable. Además, se siguen llevando jugadores cada vez a edades más tempranas y todo esto va en contra del nivel del fútbol interno. Si hacemos un ranking de profesionalismo, creo que quedaríamos muy abajo respecto de países en los que en otros tiempos era impensado que jugadores uruguayos fueran a buscar mejores oportunidades de trabajo, como El Salvador, Venezuela o Panamá. Hay que tener conciencia y no sólo al momento de quejarnos de lo pobres que somos, sino de ver cómo podemos cambiarlo.

¿POR QUÉ NO LES GANAMOS A LOS EUROPEOS?

Consultado acerca de cuál era el recuerdo más destacado de su periplo mundialista, Tabárez enfatizó: "Los momentos simbólicos fueron cuando entraba mi equipo a la cancha. Ese era un momento cumbre, porque los veía y se me venía a la mente los partidos de la Eliminatoria, las reuniones en el Complejo, los partidos fecha Fifa, todas las vivencias en común. Entraban y yo tenía una tranquilidad enorme de que esos jugadores tenían las cosas claras, yendo a dejar lo que hay que dejar en un partido importante. Lo pude repetir siete veces, quizás no de la manera que hubiera querido en los dos últimos partidos. Pero demostramos que podemos hacerles partido a las grandes potencias aunque todavía nos está costando ganarles. Tenemos que ver por qué y qué debemos hacer para acercarnos más todavía. Pasa por competir con ellos, por vincularnos más a ese fútbol de élite en el que todavía somos distantes y en el que no somos un motivo de gran interés para ellos por jugar con nosotros, pero esta imagen que tuvimos en el Mundial puede ser una ayuda para seguir intentándolo".

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