martes, 12 de octubre de 2010

Siguen haciendo los deberes

Sin ser nada del otro mundo, estaba claro que China iba a ser un rival más duro que Indonesia. De todas formas, lo que también estaba claro era que, si Uruguay mantenía su nivel de producción, el triunfo no debía escapársele.

Si bien costó, la victoria fue merecida, aunque quizás una diferencia de cuatro goles no estaba en las previsiones al finalizar la primera mitad. La celeste no se desanimó, siguió dominando y un gol en contra a los 70´ abrió el camino a una nueva goleada.

EL PARTIDO. Los uruguayos comenzaron mejor, dominando pelota y terreno. Sin embargo, les costaba traducir ese buen hacer en llegadas de peligro sobre la meta china.

El seleccionado asiático, ordenado y bien parado, apostaba a defenderse con acierto, por lo que Uruguay tenía que trabajar con más paciencia las jugadas para intentar acercarse al arco adversario.

La primera jugada de gol celeste fue un cabezazo desviado de Diego Lugano a los 16´, a la salida de un corner enviado por Diego Forlán desde el sector derecho.

Cinco minutos más tarde, el que probó fortuna fue Maximiliano "Mono" Pereira-muy activo al comienzo del partido-, con un zapatazo desde afuera del área que pasó cerca del palo izquierdo de Zeng Cheng.

Promediando la primera mitad, la celeste seguía manteniendo el dominio, buscando las alternativas para avanzar en el campo, llegando por derecha, por izquierda, pero le faltaba dar el puntillazo final, someter a un combinado chino que, salvo por un par de corridas, no inquietó al fondo charrúa.

Viendo ese panorama, los uruguayos se dieron cuenta que, si no podían llegar al área con peligro, debían emplear otros recursos, como el remate a distancia. Fue así que Walter Gargano-con un disparo que pasó cerca- y un seco tiro libre de un apagado Forlán-que desvió a medias Zeng Cheng- hicieron zozobrar la meta asiática. No hubo caso, el primer tiempo se fue sin goles.

Uruguay fue más y, a pesar de que apretó, pero no ahorcó a China, mereció irse ganancioso al descanso. El "Mono" Pereira, gracias a sus constantes subidas por la derecha y su prodigación ofensiva, fue el mejor exponente celeste.

Los asiáticos se adelantaron en el campo al inicio del complemento, lo que no impidió que los de Tabárez se acercaran con peligro por intermedio de Suárez, Gargano (gran zapatazo desde 30 metros, desviado) y Cavani, aunque sin consecuencias.

China se animó y, por el sector izquierdo, comenzó a inquietar a los nuestros. Lugano cometió un par de infracciones peligrosas, saliendo a cortar lejos del área y los dueños de casa se acercaron con envíos aéreos.

Decidido a cambiar la historia, Uruguay-que ya tenía en cancha al "Cebolla" Cristian Rodríguez, Sebastián Eguren y Sebastián Fernández, que entró por Forlán- cortó la reacción china, recuperó la posesión de la pelota y llegó al primer tanto a los 70´, cuando Cavani le pasó de cabeza la pelota a Suárez en el área. El "9" ensayó un taco volador que se metía, pero el zaguero Feng, en su intención de despejarla, la mandó adentro.

La celeste alcanzaba el primer gol y estaba bien.

El tanto no sólo soltó más a los uruguayos, sino que terminó de derrumbar la defensa china y abrió la canilla de los goles.

A los 78´, Cavani hizo el segundo con un potente y rastrero derechazo desde media distancia; a los 81´ fue el "Cebolla" Rodríguez quien, desde las puertas del área y de derecha, la colocó contra un palo y, finalmente, el "Seba" Fernández (84´) la tocó ingresando por el corazón del área para completar la goleada.

Sin mucho más, se fue un partido que terminó justificando la victoria uruguaya, a pesar de lo que costó llegar al primer tanto.

Parece que era cuestión de que entrara una para que lo hiciera el resto. Uruguay sigue jugando bien, ganando y goleando, más allá de los rivales a los que se midió. Por ahora, el ritmo no para y los muchachos, de nuevo con el maestro, siguen haciendo los deberes.

Ovación Digital

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