miércoles, 22 de diciembre de 2010

Millonario robo contra el Maestro Tabárez: tres personas a la cárcel

Casi en un trabajo de hormiga, durante dos años, la empleada doméstica de la residencia de Óscar Tabárez realizó retiros de una cuenta bancaria de la familia por cerca de US$ 500 mil. Finalmente, la mujer, su pareja y su hermana, fueron a prisión.

Poco después de regresar del Mundial de Sudáfrica, donde la selección uruguaya de fútbol obtuvo el cuarto puesto, el técnico Óscar Tabárez revisó los movimientos de la cuenta bancaria que él y su familia utilizan para ciertos gastos, y observó una serie de retiros que le llamaron la atención.

La cuenta se usaba para financiar algunos gastos domésticos y también servía como respaldo, pero como no era de uso cotidiano, la familia no llevaba un control estricto sobre sus fondos ni sus movimientos.

Ante la gran cantidad de retiros, Tabárez consultó a su esposa y a sus hijas, quienes dijeron no haber hecho esas extracciones de dinero. Así, y gracias a algunos indicios, comenzaron a sospechar de la empleada doméstica de la casa, quien trabajaba para la familia desde hace años y con quien se tenía una muy buena relación.

Las sospechas sobre la mujer crecieron cuando ni Tabárez ni los demás integrantes de la familia lograron encontrar en ningún lugar dos de las tarjetas magnéticas con las cuales operaba la cuenta.

Con todos esos elementos, el técnico de la selección, a través del abogado penalista Gustavo Bordes, presentó una denuncia pidiendo investigar los retiros irregulares que se realizaron de la cuenta bancaria familiar.

El caso recayó en el juez Homero Da Costa y la fiscal adjunta Beatriz Scapusio, quienes durante casi un mes llevaron a cabo una paciente investigación sobre el hecho, tomando testimonios a la mujer indagada y a los integrantes de la familia Tabárez, en calidad de damnificados.

Además, y como uno de los primeros pasos de la indagatoria, el juez requirió al banco un detalle de las operaciones. De esa forma fue que se determinó que desde 2008, la cuenta había sufrido retiros casi diarios por sumas que oscilaban entre US$ 500 y US$ 1.000, dijeron fuentes del caso a El País.

BIENES. Al ser interrogada, la empleada doméstica, que primero respondió con evasivas, terminó por admitir que ella había hecho los retiros, luego de robar dos de las tarjetas magnéticas de la cuenta que se encontraban en la casa, indicaron las fuentes.

Si además de la confesión de la empleada doméstica y las pruebas reunidas durante la investigación, el juez Da Costa y la fiscal Scapusio necesitaban algún otro elemento para probar la culpabilidad de la mujer, eso se logró cuando se procedió a analizar la cantidad y el valor de los bienes de los cuales era titular la trabajadora, quien llevaba un estilo de vida que no era acorde a los ingresos que percibía por su labor.

Según las fuentes consultadas por El País, se pudo probar que la mujer, desde que comenzó a realizar retiros de la cuenta bancaria de la familia Tabárez hasta que fue descubierta, adquirió y reformó una casa en la Costa de Oro por un valor superior a US$ 150.000. Además, compró un automóvil de origen japonés y también adquirió un local de venta de comidas en el centro de Montevideo, sobre la calle Andes.

Con las pruebas recabadas y la propia confesión de la mujer, el juez Da Costa, a pedido de la fiscal Scapusio, ordenó el lunes 20 su procesamiento con prisión imputándole "un delito continuado de hurto".

Pero además, también fueron enjuiciados y remitidos a la cárcel la hermana y el esposo de la trabajadora, ya que recibieron dinero y objetos adquiridos con esos fondos a sabiendas de la existencia de la maniobra, dijeron las fuentes. Por ese motivo se les tipificó el delito de "receptación".

La empleada doméstica explicó en el juzgado que como las tarjetas que robó nunca habían sido utilizadas, pudo asignarles un PIN que ella eligió para que quedaran operativas, indicaron las fuentes.

A su vez, admitió que se ocupaba de destruir los estados de cuenta que llegaban a la casa de la familia Tabárez, con el objetivo de que no se descubriera la maniobra.

El País Digital

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