lunes, 13 de diciembre de 2010

“No amo el sillón presidencial”

Papá, papá, se dice que la AUF es el órgano más corrupto de Uruguay. ¿Y vos vas a estar ahí?", le dijo sorpresivamente una de sus hijas hace un año y medio. Bauzá respiró profundo, se tomó un instante y explicó: "Es un lugar como cualquier otro, donde existe gente buena y mala", aunque por dentro sentía que sería el principal punto a cambiar apenas tomara el timón asociacionista. El mensaje de su hija había calado hondo…

Así, Sebastián Bauzá inició su camino al frente del ente rector del fútbol uruguayo. Hoy reconoce orgulloso: "Uno de los objetivos más grandes de mi vida era cambiar la imagen del dirigente de la AUF y siento que lo estamos logrando".

En épocas de balances y a escasos días de levantar la copa con más sueños en el horizonte, conozca "la otra cara" de este joven empresario (49 años y presidente de una de las empresas gastronómicas más importantes del país), que lleva orgulloso un apellido "de peso" en el fútbol uruguayo, defendiendo enhiesto los intereses de nuestro principal deporte.

-¿Qué significa ser el presidente de la AUF?

-Cada día que pasa uno se va dando cuenta de la responsabilidad que implica ser presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol. El día que acepté la presidencia, un poco obligado por el momento político que se vivía, ahí me pesó la responsabilidad de mi apellido y la historia que tengo dentro del fútbol. Los que somos hijos de dirigentes queremos al fútbol y a la Asociación de una manera muy especial. Entonces, si uno puede dar una mano como en aquel momento difícil en el que los presidentes pensaron que yo podía dar tranquilidad y confiaron en mí, sin pensarlo mucho asumí la responsabilidad.

-¿Qué cosas cambiaron a partir de ese momento?

-Sinceramente, me ha cambiado la vida. En este año y medio que soy presidente de la AUF he dejado de hacer muchas cosas. Le he quitado horas a mi empresa, a mi familia, que es lo que más me interesa, y hasta a mi actividad deportiva, que me gusta mucho. Cuando viví el Mundial, viví un sueño impensado pues no solamente era ser presidente de uno de los países clasificados, sino estar entre los cuatro mejores del mundo. Y por suerte me fui contento no solo en lo deportivo sino también en lo institucional. Pude vivir con jugadores, cuerpo técnico y dirigentes de una manera muy especial. También con el periodismo y la gente que llegó a apoyar a la selección uruguaya, que a veces parecía que era imposible llevar adelante ese relacionamiento, dándonos cuenta de que la camiseta uruguaya fue lo que nos unió.

-¿A qué se refiere cuando habla de "defender la marca AUF"?

-La Asociación es siempre la culpable de todo: si los campeonatos están mal organizados, si hay reclamos, si los partidos son malos, siempre tenemos la culpa. La AUF es una de las instituciones más viejas del país y es la dueña de la camiseta Celeste, de lo que nos dimos cuenta en Sudáfrica, que nos une a todos los uruguayos. Entonces hay que defenderla, trabajarla para que valga más y porque es la representación social y cultural más importante que tiene Uruguay. Me interesa registrar las marcas y ya estoy en eso y quiero salir a defender a la Asociación Uruguaya de Fútbol, pero para eso hay que trabajar y arreglar las cosas que están mal. También creo que la única manera de que la AUF sea fuerte es que sus clubes también lo sean, por lo que hay que dar las condiciones para que el fútbol y los clubes se puedan independizar económicamente. ¿De qué manera? Se le planteó al ministro de Economía y al Ministerio de Deportes que hayan proyectos que defiendan al deporte. Que las empresas que inviertan tengan beneficios impositivos. Eso es fundamental y tengo mucha fe de que esto va a salir. Pero cuidado, que debemos tener los ojos bien abiertos para que no se preste a nada malo, sino que ayude a invertir y a desarrollar el deporte. En resumen, mejorar la marca es mejorar la gestión dentro de la AUF, mejorar el espectáculo y que los clubes puedan ser independientes económicamente.

-¿Siente en la calle que es reconocido, que cambió la imagen de aquel dirigente serio, adusto y por momentos parecía inalcanzable para el hincha?

-Siento que tengo reconocimiento. Claro que todo depende de los resultados deportivos. Además, el día que los presidentes que me votaron se den cuenta de que fallé en algo, voy a ser el primero en dejar el cargo a disposición. No amo el sillón presidencial. Llegué acá porque ellos me votaron, pienso que hay cosas que se pueden cambiar, ya hemos modificado la imagen de la Asociación y hay que mantenerlo y ese es el gran objetivo. Pretendo ayudar a los clubes y continuar con el proyecto de selección.

-¿Cómo hará para ayudar a los clubes?

-Hace poco les comentaba a los compañeros del Ejecutivo que yo me crié en un fútbol diferente al que fue hace pocos años, donde Peñarol y Nacional, por su mayor poder de convocatoria y por las recaudaciones que tenían, marcaban diferencias con los cuadros chicos. Además, eran las grandes vidrieras de todos los jugadores. Después vino un cambio donde los futbolistas salían de los equipos menores, donde empezaron a invertir en juveniles y ahí se empezó a emparejar. Ahora se empieza nuevamente a marcar la distancia entre los grandes y los chicos por su poder de convocatoria, esta vez en masa social y de alguna manera volvió a ser como cuando yo era chico y mi padre me decía: "El fin de semana jugamos contra un grande y no importa que ganemos, pero que no llueva porque con esa recaudación mantenemos el presupuesto". Ahora existen planes y objetivos que vamos a ir cumpliendo.

INTERESES CLUBISTAS

-¿Cómo hace para sobrellevar los intereses clubistas?

-Uno de los cambios que impulsé fue reunirnos en el Consejo de Presidentes, a diferencia de en Asamblea. Cambia la relación porque la mayoría son presidentes, se plantean los temas no para votarlos sino para tratarlos y eso descomprime. Después sí se lleva a Asamblea, pero antes hacemos un "pulido" a nivel de presidentes. Tengo muy buena relación con los presidentes, porque yo me considero uno más. El día que no defienda a los clubes voy a fracasar, porque los dueños de la AUF son los clubes porque son los accionistas y hay que escucharlos.

EL MÁS CORRUPTO

-Cuando estaba a punto de asumir como presidente, su hija lo sorprendió al decirle que la AUF era el órgano más corrupto de Uruguay. ¿Qué dice hoy su familia?

-Todavía recuerdo que cuando llegué a casa me dijo: "Papá, se dice que la AUF es el órgano más corrupto. ¿Vos vas a estar ahí?". Yo le dije que la Asociación es un lugar como en todo el país, en donde existe gente buena y mala. Por eso uno de los objetivos más grandes de mi vida era cambiar la imagen del dirigente de la AUF.

-Un año y medio después, ¿lo pudo lograr?

-Por supuesto, lo estamos logrando. Ellas se sintieron muy orgullosas cuando disfrutaron los resultados deportivos a nivel del Mundial, pero un gran debe mío es la cantidad de horas que les saco. Tengo dos hijas, de 15 y 17 años, y están en una etapa en la que tenés que acompañarlas.

-Tiene el perfil ideal del "dirigente Fifa". ¿Está entre sus objetivos escalar internacionalmente como dirigente?

-No. La verdad que tengo una empresa muy importante que depende 100% de mí, porque soy el único director y accionista, y sinceramente no. Me gusta sí, a nivel de la Conmebol, defender al fútbol uruguayo. He ido a la Fifa obligado a alguna Asamblea, pero por el momento no me pongo como un objetivo ir a la Fifa. Primero por la prioridad que tengo a nivel de empresa y además porque hoy por hoy mi trabajo está en la AUF.

Últimas Noticias

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Soy celeste, soy celeste... celeste soy yo!! ♫ ♫ ♪