sábado, 1 de enero de 2011

Goles son amores

Cuando un año termina, es habitual mirar hacia atrás y hacer balance, y en ese ejercicio uno trata de encontrar los momentos, situaciones o personas que nos hicieron, aunque sea, un poco más felices.

En el caso del fútbol, y desde una visión que tiene que ver con el puesto en el que yo jugué, elegí a quienes a mí entender fueron los goleadores más destacados del año.

Hay una particularidad: muchos de ellos son latinoamericanos, y entre ellos, abundan los argentinos, que tuvieron un 2010 lleno de festejos, aunque quizás les faltó el grito más deseado, el del Mundial.

(...)

A mi entender, Diego Forlán fue, de todos los goleadores, quien tuvo los mejores primeros seis meses. Con sus goles y con juego, llevó al Atlético Madrid a conquistar la UEFA Europa League y a la final de la Copa del Rey, pero redondeó esa mitad del año con un Mundial impecable. Ganar el Balón de Oro no es poca cosa, pero él además lo hizo terminando entre los máximos anotadores en Sudáfrica y como abanderado de un Uruguay al que, en la previa, pocos daban como candidato a llegar tan lejos.

Otro uruguayo que se lució a lo largo del año fue Edinson Cavani. Se mostró al mundo en Sudáfrica y en un lugar que no es el que ahora ocupa en su club, corrido hacia las bandas y aportando un sacrificio tremendo y un trabajo táctico clave para sus socios, Forlán y Luis Suárez. Más mérito tiene todavía su aporte cuando ahora lo vemos en Nápoli, jugando en otro lugar y haciendo un gran campeonato con todo su poder de gol.

Por su parte, Luis Suárez sigue ganándose el cariño de todos en el Ajax de Holanda, donde sus goles lo ubicaron como mejor goleador mundial de primera división, según la clasificación de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS). Una ratificación más de todo lo bueno que haciendo el uruguayo en su club y en su selección.

También desde Uruguay llegan los goles de Santiago Silva. Luego de ayudar a Banfield a lograr su primer título en 2009, volvió a Vélez para tener una primera mitad de año despareja, con el equipo repartido entre el torneo local y la Copa Libertadores. Pero en la segunda mitad fue implacable, con enorme tenacidad para buscar su chance. Esa sensación que da de estar de eterno mal humor forma parte de su orgullo y hace que nunca se de por vencido.

ESPN - Carlos Bianchi

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