jueves, 7 de abril de 2011

Silva, canta y baila

Sí, ya todos sabemos que sufrimos. Somos Uruguay. Pero agreguemos otra ley a la Constitución del fútbol uruguayo: además de sufrir, vamos a los Mundiales.

Los pibes de Coito cumplieron con la regla de los últimos años, sea mayor, Sub 20 o Sub 17. ¡Dios, si hasta a los mundialitos de Danone clasificamos! Costó una barbaridad contra Colombia, pero valió otro pasaje a la máxima competición de FIFA.

Mascia, vuelto a la titularidad, puso un doblete que parecía sentencia. El diamante inesperado que tiene Miramar sumaba seis gritos en un partido dominado, tranquilo, con la defensa rindiendo como siempre y la actitud corriendo al compás como el jugador Nº12.

Pero, cuando Uruguay ya pensaba en el rico vaso de agua del entretiempo, vino una pelota quieta que cambió el partido. Cubero quedó pagando y Colombia, con un jugador menos por la expulsión de Mena, comprendió que el resultado nunca es terminal.

Apretó en los últimos minutos y siguió apretando después del descanso. Así empató, atragantando el festejo que parecía inminente. El partido quedó para cualquiera y el temor a una derrota (hubiera sido mortal, por cierto) flotaba ardiente en el aire.

Sin embargo apareció un salteño, sin la calidad de Suárez o Cavani, pero con la misma eficacia en el área. Silva se encontró con una bola deliciosa y no perdonó. 3-2, abrazos, locura y par de objetivos cumplidos: Panamericanos de Guadalajara en octubre y Mundial de México en junio/julio.

Quenonino

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