martes, 21 de junio de 2011

Fragmentos de Vamos que vamos

Nosotros somos el reflejo del país. No es el país el reflejo de nosotros (...) Somos 23 gurises que nacimos en barrios de Uruguay y que fuimos criados con los códigos que estaban en nuestro entorno, en nuestros padres, amigos, hermanos. Y esa mentalidad nuestra no es nuestra, de los 23, es de todos nosotros.” (LUGANO)


Lo más lindo fue que la gente se identificó naturalmente. No fue un partido político que tuviste que hacer una campaña para poder comerles la cabeza. No. Fue natural. 
Esto habla de poder ser como es el uruguayo. Es volver a las raíces. Es saber de dónde salimos. Saber lo que es nuestro día a día, de irnos a tomar mate a la esquina con el vecino, de lo que se habla… Es ser como somos naturalmente los uruguayos.”(ABREU)

Lo que realmente diferencia a los mejores del resto es la personalidad. El carácter, el no rendirse nunca, tener mentalidad de ganador cuando las cosas se complican (...) Hay jugadores que son observadores, aprenden, escuchan y terminan siendo personalidades de jugadores ganadores… La mentalidad es ir aprendiendo.”(FORLAN)

Yo creo que Dios tenía un plan para nosotros en ese Mundial, que era entrar entre los cuatro mejores del mundo, y nos llevó hasta ese momento. Y nos dio el milagro (...) Quizás era ese el tiempo de que la imagen de Uruguay se pudiera mostrar más en el mundo (...) O porque había muchos compañeros y uruguayos orando para que Uruguay pudiera seguir pasando de fase.”(CAVANI)

Los veía luchar y sentía que tenía que dar más. Yo le decía a Cavani en los partidos: Edi, yo corro veinte veces más cuando te veo correr a vos como estás corriendo, con el esfuerzo con que lo estás haciendo’.” (RUSO PÉREZ)

Y, mientras los ghaneses se aprontaban para patear el penal, pensó: “No puedo creer la forma en la que estamos quedando eliminados” y “No sé por qué la toqué con la mano”. Pero entonces Asamoah Gyan pateó y pegó en el travesaño y Luis gritó con todas sus fuerzas, emocionado, como si hubiese hecho un gol. Más aún que cuando hizo el gol contra Corea en el Mundial. Y entonces repensó lo pensado: “¡Lo hice notable! ¡Lo hice bien!”. Abrazó a Eguren, que lo fue a felicitar, y se fue al vestuario expectante y conmovido. Llamó a Sofía, que lo había visto salir de la pantalla y que, casi de inmediato, oyó sonar su celular. —Quedate tranquila, que, si no, vas a tener a Delfina en cualquier momento. Vos quedate tranquila —le dijo desde los vestuarios.”

“Y mientras comían Tabárez levantó la vista de su plato, los observó en silencio y sonrió satisfecho. “Miren —dijo, golpeando con los dedos la mesa, para llamar la atención de los técnicos que estaban con él—. Miren esto, porque es el símbolo de lo que queremos lograr.” Y todos levantaron la mirada. Observaron a esos 23 hombres haciendo bromas y riendo. Observaron a esos 23 y ni a uno solo en silencio. A esos 23 tan distintos y tan juntos. A esa suma de historias que estaban ahí por un objetivo común. Observaron y guardaron silencio. Estar mentalizado, decía Tabárez, es estar feliz en el lugar en el que se está.”

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