jueves, 9 de junio de 2011

Que acaban de triunfar

Como en cada 9 de junio, se conmemora el Día del Fútbol Sudamericano. Un justo homenaje al primer equipo de este continente que se consagró campeón en Europa, y que marcó un antes y un después en el fútbol y, por qué no, en el deporte mundial.

El 9 de Junio de 1924 la selección uruguaya goleó 3-0 a Suiza, en la final de los Juegos Olímpicos de Colombes, y logró la primera medalla de oro de la historia del olimpismo uruguayo. En épocas donde estos torneos se consideraban mundiales, la celeste fue la segunda en coronarse campeona, luego del logro de Bélgica en 1920, pero la primera en dar la vuelta olímpica.

Y es que aquel día nació ese rito que hasta hoy acompaña a todos los que ganan un campeonato. En la actualidad, es una costumbre y se hace en cualquier cancha, así se logre de visitante y no haya un solo hincha del equipo que ganó. Aquella vez, fue un victorioso paseo alrededor de la cancha para que los aficionados rindieran tributo a esos extraños sudamericanos que desde más allá del Atlántico trajeron un fútbol jamás visto por el viejo continente.

El público tiraba los sombreros a la cancha a modo de homenaje a los técnicos y aguerridos futbolistas charrúas, que a diferencia de las vueltas olímpicas de hoy, recorrieron las líneas laterales del campo caminando. Los capitaneados por José Nasazzi llegaban al certamen como una incógnita, y terminaron siendo los justos vencedores.

Defendieron a la celeste aquella tarde parisina Andrés Mazali; José Nasazzi y Pedro Arispe; José Leandro Andrade, Alfredo Ghierra y José Vidal; Antonio Urdinarán, Héctor Scarone, Pedro Cea, Petro Petrone y Ángel Romano. Los goles fueron anotados por Petrone a los 9', Cea a los 65' y Romano a los 82', ante 40.000 personas.

La historia comenzó el 26 de mayo cuando los celestes golearon 7-0 a Yugoslavia el día en que nació "la viveza criolla". Los europeos asistieron escondidos el día anterior al encuentro al entrenamiento charrúa, y al percatarse de tal situación, los uruguayos simularon no saber jugar al fútbol, ingresaron con termo y mate al campo de juego y hasta tomaban la pelota con la mano.

Los yugoslavos pusieron suplentes ante la inminente victoria, y así les fue. Tres días después fue el turno de Estados Unidos (3-0), luego llegó el local Francia (5-1) y la semifinal con Holanda, en el partido más reñido de todos con un ajustado 2-1 para meterse en la final.

Claro que decir que "la historia comenzó el 26 de mayo" sería una injusticia para quienes contribuyeron con aquella gesta. Resalta el rol del entonces presidente de la AUF y ex dirigente tricolor Atilio Narancio, quien prometió a los futbolistas un año atrás que si ganaban la Copa América de 1923, los llevaría a los Juegos Olímpicos.

Y el hombre cumplió. Debió hipotecar propiedades y luchar contra viento y marea, en épocas de cisma del fútbol uruguayo con Peñarol y Central Español desafiliados de la AUF y sin que sus jugadores pudieran vestir la gloriosa casaca celeste. Pero Narancio cumplió y financió la gesta que luego concretaron Nasazzi y los suyos y hoy, 87 años después, sigue siendo orgullo de nuestro país y de todo el continente.

Montevideo Portal

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