miércoles, 27 de julio de 2011

"La Copa era una chance que no se podía dejar pasar"

El volante del Sporting de Gijón extrañó mucho a sus dos hijos durante la Copa América y ayer estaba feliz de volver a España. "Hace dos meses que no los veo y Thiago ya arrancó a caminar. No estuve ahí cuando se soltó. Y el año pasado, al volver del Mundial casi no me conocía. Cuando tenga 15 o 16 años me va a echar muchas cosas en cara. Pero supongo que también va a estar orgulloso de tener un padre campeón de América", dijo el volante que no tendrá vacaciones.

- ¿Qué fue más emocionante, el cuarto puesto del Mundial o ganar la Copa?
- Paahhh, no sé. Pero esto de salir campeón fue alucinante. Y para mí no tiene comparación con nada. Más allá que la llegada del año pasado después del Mundial fue increíble por todo lo que generó, salir campeón de América es algo que no tiene nombre.

- Colgarse la medalla de campeón es otra cosa, ¿no?
- Nosotros con el "Ruso" nos mirábamos y decíamos: "¡la copa es nuestra, las medallas son nuestras, los campeones somos nosotros!" Vaya por tantos otros momentos en que nos tocó perder. Esta vez tocó ganar.

- Se ha convertido en el primer cambio de Tabárez, ¿cómo vivió la Copa de afuera y también cuando le tocó entrar?
- En este equipo se pierde la individualidad. Todo el mundo quiere jugar y cuando el maestro da el equipo y el nombre de alguno no está, lo sentís un poco. Y es normal. Siempre tenés ganas de jugar. Pero lo importante es que salimos campeones todos. Diego (Godín) que no pudo jugar es tan campeón como Forlán o Suárez que hicieron los goles en la final.

- ¿Cuándo pensó que podían ser campeones? ¿En el partido con Argentina?
- Ese partido fue clave porque nos clasificó a semifinales y porque dejamos al local afuera. Puede ser que en los primeros partidos no hayamos jugado tan bien, pero estábamos convencidos que físicamente el equipo iba a ir levantando y que cada día nos íbamos a sentir mejor por la preparación que habíamos hecho. En ese sentido pasó lo mismo que en el Mundial.

- ¿Era importante ratificar en la Copa lo que habían hecho en el Mundial?
- Sí, es verdad, pero ganar la Copa América tiene una gran importancia en sí misma. Para nosotros la Copa América era una chance que no podíamos dejar pasar. Por lo que es el grupo, por la calidad de los jugadores y porque era divino ganarla en Argentina. Por suerte todo terminó siendo redondo. Y lo que confirma es que cuando se trabaja bien aparecen los resultados.

- Jugar con la camiseta de Uruguay siempre genera la presión de tener que ganar. En las Eliminatorias pasadas no habíamos ganado la Copa pero al Mundial teníamos que ir porque ya habíamos faltado al anterior. Y porque somos Uruguay. Y ahora va a pasar lo mismo. Lo que se viene es complicadísimo, pero lo hablábamos con la banda de que este es el momento para disfrutar porque costó mucho, demasiado, como para ya empezar a pensar en las Eliminatorias.

- Hablando de disfrutar, ¿cómo estuvo la fiesta de anoche en lo de Abreu?
- Impresionante, fue familiar y de amigos. Nos abrazamos toda la noche y gritamos mil veces "¡Uruguay nomás!" hasta quedarnos sin voz.

Ovación digital

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