lunes, 18 de julio de 2011

Los celestes recibidos igual que argentinos

Luego de haber hecho de Casa Amarilla, centro de entrenamientos de Boca, su propia casa durante su primera estadía en Buenos Aires, el retorno a las prácticas del club xeneize obligó a la selección uruguaya a cambiar de sitio para preparar la decisiva semifinal ante Perú.

El lugar elegido fue Vélez y hasta última hora de ayer se decidía si utilizar el propio estadio del club de Liniers o su complejo de canchas, la Villa Olímpica ubicada en las afueras de la ciudad. La elección de Vélez no es caprichosa: el maestro Óscar Washington Tabárez supo dirigir al último campeón del fútbol argentino en el año 2001 y mantiene contactos con la dirigencia, al tiempo que conoce las instalaciones, tal como sucedió antes con Boca.

Pero este no fue el único cambio para la selección en esta su segunda etapa en Buenos Aires, ya que mudó su "bunker" desde el Hotel Madero, en la exclusiva zona de Puerto Madero, al Hotel Intercontinental, en la avenida Moreno, en pleno centro porteño.

El nuevo hotel elegido es de la misma cadena que el utilizado en Mendoza, durante los primeros dos partidos.

Uruguay llegó ayer a las 19:00 horas a la capital argentina y desde el aeropuerto se fue directamente al hotel. En Ezeiza, a su arribo, el recibimiento de los empleados del aeropuerto, todos argentinos, por supuesto, fue tan emocionante como inesperado.

Todos los funcionarios de la terminal aérea aplaudieron de pie a los mismos jugadores que menos de 24 horas antes habían eliminado de la Copa América a la selección argentina, anfitriona de un torneo que pensaba ganar.

Ovación digital

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