miércoles, 20 de julio de 2011

Los guerreros de Tabárez

Fernando Muslera: Si bien no fue exigido como en el partido con Argentina, cuando Perú remató al arco respondió con categoría. Demostró seguridad, incluso, saliendo a descolgar centros de los futbolistas incaicos.

Maxi Pereira: Fue uno de los mejores de la cancha. Realizó un gran despliegue en defensa y en ataque: cubrió bien su sector y subió con criterio. Enorme.

Diego Lugano: Volvió a demostrar liderazgo y el temperamento de un capitán. Si bien no tiene una gran prolijidad a la hora de defender, y tampoco de buscar el golpe de cabeza en ataque, sabe ponerse el traje de líder y contagiar al equipo dentro del campo.

Sebastián Coates: Infranqueable. Retornó luego de estar suspendido y volvió a demostrar su capacidad de anticipar a cualquier rival. Siendo tan joven, parece un caudillo de gran trayectoria.

Martín Cáceres: No agredieron mucho por su sector. Se abroqueló bien junto a "Palito" Pereira y no tuvo necesidad de avanzar por ese sector porque "Palito" Pereira bajaba y subía permanentemente.

Alvaro González: Intentó acompañar a Forlán y se encasilló por el sector derecho. Le costó desdoblarse, pero demostró presencia en la mitad de la cancha.

Egidio Arévalo Ríos: Fue el tractor celeste. El eje y la primer referencia de marca. Ante la ausencia del Ruso Pérez era el gran responsable de recuperar el balón. De izquierda a derecha, tuvo un desempeño incansable en el sector central.

Walter Gargano: Fue el volante mixto en relación a Arévalo Ríos. Era la primera opción de pase en la elaboración de jugadas ofensivas. Fue impreciso en el primer tiempo. En el segundo se acomodó luego del primer gol.

Alvaro Pereira: Marcó y jugó. Desde la línea de fondo hasta la final. Corrió por toda la cancha, elaboró jugadas y fue el precursor del segundo gol de Suárez, tras un soberbio pase desde la izquierda. Y, para no perder la costumbre, en el primer tiempo estuvo cerca de su tanto.

Diego Forlán: Tal vez fue el mejor partido del '10' en lo que va de la Copa América. Primero, porque se retrasó varios metros y asumió el rol de distribuir el fútbol en el ataque celeste. Tuvo claridad para pasar la pelota y buscar compañeros. Y segundo, porque abrió el encuentro con el remate de media distancia que derivó en la apertura del marcador por intermedio de Suárez.

Luis Suárez: Al principio demostró nerviosismo y ansiedad; eso le costó la amonestación. Luego se acomodó y en el segundo tiempo volvió a destaparse. Porque tiene el sentido de ubicación de cualquier delantero de jerarquía: con eso hizo el primer gol. Y porque tiene el olfato goleador y la picardía para ser habilitado y quedar mano a mano con el arquero: con eso hizo el segundo. Con los de este encuentro, se transformó en el máximo anotador del torneo.

Abel Hernández: Perturbó a la defensa rival cuando ingresó. Intentó su gol, pero no se le dio.

Sebastián Eguren: Brindó pierna fresca en la mitad de la cancha. Se lesionó y el amor propio lo hizo volver.

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