martes, 26 de julio de 2011

Recolector de elogios

El título uruguayo generó envidia, de la sana dicen, del otro lado del Río de la Plata, donde se armó una Copa América para comenzar a consagrar a Messi de ídolo y festejar un título tras 18 años de continuas decepciones.

"La envidia es argentina", tituló Olé, en alusión a aquellas tapas y contratapas cruzadas, amistosamente, con Ovación en torno a la nacionalidad de Gardel. En tanto, el periodista Horacio Pagani escribió en Clarín que "no se puede negar, cabe una porción de envidia. Envidia porque desde esa silenciosa organización salió este equipo sólido, con jugadores solidarios, sin vedettismo, que apuntan a objetivos nítidos y compartidos. Envidia por esos delanteros formidables que hacen los goles ellos, como corresponde. Envidia por la presencia de caudillo de Lugano, que impone condiciones con su voz de capitán asumido". Los argentinos aprovecharon cada paso firme uruguayo para compararlo con cada paso en falso de "la Argentina".

Para Olé, "la paliza táctica, estratégica, individual, colectiva, espiritual y conceptual sobre un amarrete y diezmado Paraguay es la pieza más flamante de un carrusel con pasado, presente y, más que nada, con mucho futuro". Pagani, en Clarín, afirmó que Uruguay en la final "dejó establecido desde el principio quién era el protagonista, el verdadero candidato".

Los elogios internacionales a la Celeste abundaron el día después. Los jugadores más destacados fueron Forlán y Suárez. Los siguieron Arévalo Ríos, el "Ruso" Pérez y, especialmente en Argentina, Lugano, "ese capitán con cara juvenil, jerarquía de maduro, sangre charrúa y mañas de veterano", como describió Olé.

Desde España los aplausos llegaron para el equipo. "Así actuó Uruguay, con el cuchillo entre los dientes. Y así ganó el título, corriendo por un país entero que lleva el competir en los genes. Con eso se nace y se lo demostró al mundo entero", escribió Marca.

Para As, "salir a no perder ante un equipo que lleva la palabra `ganar` tatuada en el corazón es un suicidio. Paraguay lo hizo y fue triturado. Por los goles de Forlán y Suárez, y por el instinto de Arévalo Ríos y Pérez. (Tras el gol) Ganaba quien lo merecía, lo pretendía y ha convertido en oficio el triunfo: Uruguay. Sus defensas jerarquizan el oficio, sus laterales no regatean esfuerzos y su portero presume de sobriedad en tiempos de exhibicionistas. No embelesa Uruguay, no eligió ese camino. Practica la honestidad futbolística. Engrandece el sentido grupal del fútbol en plena era de excelencias individuales".

Clarín no quiere lujos

"El equipo (Uruguay) no brilla con lujos superlativos ni derrocha voluntad ofensiva. Pero sabe lo que quiere. Y cuando consigue un gol, se hace temible", escribió el periodista argentino Horacio Pagani en el diario Clarín.

Entre pelotas y cojones

"Uruguay jugó con más de una pelota, con la que estaba en el campo y con las que tienen cada uno de los futbolistas charrúas entre las piernas. No salió a jugar la final, salió a ganarla y a tragarse a su rival", dijo Marca.

Olé envidia a "un equipo lleno de orgullo"

"No tiene a Messi, pero sí un plan que lo hace campeón. (A Suárez, Forlán y Lugano) Los rodean obreros de lujo como Arévalo, los Pereira, González, Pérez, Cáceres (...) apellidos comunes que hacen del sentido común una causa".

Suárez no es inglés

Los medios ingleses reflejaron el título uruguayo entorno a la figura de Luis Suárez, figura del Liverpool. También se menciona como estrella celeste, claro está, al ex jugador del Manchester United, Diego Forlán.

Argentina cedió el N° 1

"Uruguay nunca se apartó de su partido serio y concentrado. Estuvo a la altura de la grandeza de una final y de la historia continental que lo encumbra como el N° 1", según el diario La Nación de Argentina.

Ovación digital

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