jueves, 7 de julio de 2011

Renacimiento celeste

Uruguay puso fin en Sudáfrica a un largo periodo de espera para llegar a una semifinal mundialista, de 11* años. Y ahora, transcurridos poco más de 12 meses—concretamente, un año y dos días después—, el país sudamericano vuelve a ser uno de los cuatro últimos equipos en liza, en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA México 2011. Por segunda vez consecutiva, está entre los mejores, como en los viejos tiempos.

En función de los parámetros que se consideren, la espera puede parecer larga o relativamente corta. Sin embargo, Uruguay es una selección bicampeona del mundo y olímpica, y volver al primer plano después de una etapa de cierto ostracismo le ha devuelto su orgullo de Celeste Olímpica.

Es algo muy importante, porque son los torneos en los que podemos medir nuestro trabajo y la condición de nuestros jugadores”, explica a FIFA.com su técnico, Fabián Coito. “Bueno, son categorías diferentes, donde se pueden ver cosas distintas en el juego, pero cada una tiene su importancia. Es la mayor competición de cada categoría, así que es muy importante estar entre los cuatro mejores equipos. Disputar un Mundial ya es difícil, superar la primera fase también, y situarse entre los cuatro mejores del mundo resulta más complicado aún”.

Un nuevo impulso
Hubo un tiempo en que acabar entre los cuatro primeros era una obligación para los uruguayos, una responsabilidad reservada a pocos. Y más meritoria aún al tratarse de un país de menos de 4 millones de habitantes y cuya superficie es unas 48 veces inferior al territorio de Brasil. Por lo tanto, no estamos hablando de una potencia natural, aunque sí de una nación que estuvo entre los pesos pesados del fútbol, ya que fue campeona del mundo en 1930 y 1950 y olímpica en 1924 y 1928, y vio en algún momento cómo esa fuerza se le escapaba de entre las manos.

Ahora, de modo inédito entre los cuatro semifinalistas del torneo sub-17, Uruguay repite las campañas sub-20 de Túnez 1977, Japón 1979, Malasia 1997 y Nigeria 1999. Y es además la primera vez que lo hace acompañando al primer equipo. El histórico desempeño de Sudáfrica 2010, por tanto, ya está dando sus frutos.

Yo creo que sí, que ya está influyendo algo”, afirma Coito. “La forma de trabajar de todas las selecciones nacionales del Uruguay viene a ser un proceso en el que todos los entrenadores de las selecciones de base son conducidos por el maestro Tabárez [Óscar, seleccionador absoluto]. Interactuamos, y eso significa que hay relación entre la selección principal y las juveniles”.

Un modelo
Ahora, al constatar el talento del delantero Diego Forlán, elegido Balón de Oro adidas en Sudáfrica 2010, así como la progresión de los también atacantes Edinson Cavani y Luis Suárez en Europa, los muchachos uruguayos cuentan con modelos en los que fijarse para dar continuidad a los pasos iniciales de sus carreras.

Al estar participando en su primera Copa Mundial de la FIFA al mismo tiempo que sus ídolos disputan la Copa América, el reto consiste en mantenerse concentrados en lo que les aguarda en México, sin perder de vista lo que ocurre en el torneo de Argentina. “Ahora, de cierta manera, son compañeros de equipo”, dice Coito. “Para nuestro fútbol supone una gran motivación, para que sigamos trabajando e intentando situarnos entre los mejores”.

FIFA


* 40 años

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