martes, 26 de julio de 2011

"¡Ser campeón es diferente, es inexplicable, impagable!"

Su primo lo fue a buscar al estadio cuando terminaron los festejos en la madrugada y horas después lo llevó al aeropuerto. "Palito" se quiso ir lo antes posible para La Plata para disfrutar de sus hijos: Mateo de tres años y el recién nacido Lucio. Afortunadamente, Porto le dio 10 o 15 días libres y piensa aprovecharlos al máximo con la familia. Sabe que tendrá que soportar alguna que otra broma por haber eliminado a los argentinos de "su" Copa, pero no le preocupa.


- ¿Qué se siente al ser campeón con Uruguay?
- Lo que vivimos el domingo va a ser inolvidable para todos nosotros. Es prematuro asimilarlo ahora porque es muy reciente, pero es una gran alegría. Algo impagable.

- ¿Es consciente que hizo un gran torneo?
- Noooo. Uno a lo mejor sabe cuando juega bien y cuando lo hace mal. Pero yo estoy contento porque pude aportarle algo bueno al equipo que confía en mí. Que siempre confió. Lo que me pone contento es colaborar para que las cosas salgan bien. Después, lo otro, lo de los goles y eso, es secundario. Lo más importante es haber ganado y haber dado lo máximo de cada uno de nosotros. Eso nos deja con la conciencia tranquila.

-Pero haber convertido esos dos goles debe haber estado bueno, ¿no?
- Sí, claro. Me pude dar el gusto. Cumplí el sueño del pibe de hacer goles con la selección en un Mundial y en una Copa América. Es imborrable.

- ¿El recibimiento del domingo fue mayor o menor que el del Mundial?
- Son sensaciones parecidas, pero esta se disfrutó más porque fuimos campeones. Tener la medalla de campeón no te lo quita nadie. Entramos en la historia del fútbol uruguayo. El cuarto puesto del Mundial fue muy importante y muy lindo, pero nos quedó la sensación de que estuvimos muy cerca de conseguir algo muy importante y no lo hicimos. Ser campeón es diferente. Inexplicable. Impagable.

- Hablando de la medalla, ¿la mordió para ver si era buena?
- Je. Fue algo de risa. Una broma entre nosotros por el deber cumplido.

- En la Copa fueron de menos a más, ¿en qué momento se dieron cuenta que podían ganarla?
- Cuando empatamos con Chile y mantuvimos la calma fue un momento clave porque seguimos confiando en nosotros mismos. Sabíamos que teníamos que ganarle a México y pasábamos la fase. Y en Cuartos ya era otra cosa. Un partido y ganar. Con Argentina fue otro momento especial por como se dio. Ganando por penales, jugando con un hombre menos y dejando afuera al local con todos los factores en contra. Pero creo que lo fundamental fue tomarnos cada partido como una verdadera final. Los tomamos así.

- A diferencia del Mundial, esta vez fueron a la Copa con una gran expectativa popular detrás, ¿lo sentían?
- Sí, pero lo importante fue que no nos quedamos con lo hecho en el Mundial. Con eso de que éramos favoritos. Tratamos de ir de menos a más y de encontrarnos como equipo. Luego, con los partidos fuimos agarrando confianza y el equipo se fue encontrando porque ya se conoce. Además, hay un grupo humano increíble fuera de la cancha y eso facilita lo que pasa adentro. Esa es otra de las claves.

- Si le pido que elija un momento del domingo pasado, ¿con cuál se queda?
- Cuando pitó el juez. Y cuando hizo el tercer gol Diego (Forlán). Fue decir ya está, se terminó. Se nos dio. 

-¿Cómo cree que lo recibirán en La Plata?
-Es difícil. Ya cuando fui al nacimiento de Lucio ya me reconocían. Trato de hacer una vida tranquila. Sé que alguna cosa me van a decir, pero tengo muchos amigos en La Plata y sé que ellos me van a apoyar. No va a pasar de algunas bromas nomás.

Ovación digital

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