lunes, 18 de julio de 2011

Tabárez tiene la "columna" que todo entrenador desea encontrar

Siempre se habla que los equipos se forman de atrás para adelante y que es fundamental tener una "columna vertebral" fuerte, sólida, firme, que sostenga el funcionamiento colectivo. Pues bien, este Uruguay, el que armó durante su proceso el maestro Tabárez tiene varios pilares en donde se asienta su trabajo, en donde se plasma la idea y en donde se afirma el andamiaje del equipo.

Después de varias experiencias en el puesto, Fernando Muslera se quedó con la titularidad. Y hoy se ha transformado en una de las bases de esa "columna vertebral" que se habla en el fútbol. El trabajo de Diego Lugano fue de menos a más, hasta llegar al gran nivel que mostró en la noche sabatina de Santa Fe. Y no importa quién sea su compañero de zaga, Lugano se acopla a la perfección con todos: Godín, Coates o Victorino, han funcionado sin problemas al lado del capitán.

Pero ese segundo eslabón de la "columna vertebral" necesita de un buen trabajo de contención, de marca, que recuperación, de quite y de relevos, ese trabajo que cumple a las mil maravillas ese pequeño gran hombre que es Egidio Arévalo Ríos, otro pilar de la Celeste en el encuentro frente a los argentinos. Cuando quedó solo, cuando el "Ruso" Pérez (su socio de siempre) abandonó la cancha por doble amarilla, creció, se desdobló y terminó agotado, acalambrado tras esos 120 minutos a puro corazón.

Y esa cadena, esa "columna vertebral", termina arriba, allá, bien lejos, del otro lado de la cancha, donde la lucha incansable de Luis Suárez contagia y estimula a los demás. Pero no es sólo lucha, no es sólo ir a todas las pelotas con convicción, es también un arma ofensiva cuando el equipo se lanza al ataque y busca el gol.

La "columna vertebral" del maestro Tabárez sacó a flote al equipo. No sólo frente a Argentina; mantuvo un rendimiento parejo a lo largo de todo el torneo. Claro, esos pilares no fueron los únicos, pero fueron los que mantuvieron el trabajo y el funcionamiento, fueron los que hicieron posible el crecimiento de otras figuras, de otros pilares que se sumaron para sostener la clasificación a la segunda fase y también el pasaje a las semifinales de la Copa.

Ahí están, los cuatro nombres que forman la "columna vertebral", esa que va de área a área, la que marca el rendimiento de cualquier equipo, la que todo entrenador busca y pretende. Uruguay la tiene y la cuida partido a partido.

Lugano
Presencia

Su trabajo fue de menos a más en la Copa América. Las circunstancias han dispuesto que no haya conseguido tener un compañero de zaga fijo, pero se las ha ingeniado para imponer su presencia en las dos áreas.

Arévalo
Incansable

Jugó su mejor partido el sábado, ante Argentina. Con Pérez amonestado desde el segundo minuto llevó el peso de la marca ante un equipo de gran trato de pelota. Y luego quedó solo en esa función.

Suárez
Imbancable

Ha ratificado que es el jugador más trascendente de la ofensiva celeste. De hecho, es el único delantero que anotó. Su mayor virtud: darle respiro a la defensa aguantando la pelota y generar un sinfín de faltas.

Ovación digital

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