martes, 24 de junio de 2014

Álvaro González, un hombre de confianza

Álvaro González tiene gestos que inspiran confianza. Su mirada, la manera de hablar, cómo elige sus palabras ante cada pregunta, en qué momento prefiere alzar levemente el tono de su voz... Cada uno de estos elementos exponen a una persona con idas claras, tan claras como su capacidad de entrega cuando se pone la camiseta de Uruguay. Allí, sobre el césped, es capaz de cumplir tan a rajatabla una indicación técnica como de ir a trabar un balón con los dientes si hace falta.
He ahí, quizás, porque Oscar Tabárez lo eligió para jugar como titular el último partido ante Inglaterra por el Grupo D de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, cuando la Celeste se jugó su destino en la competición. El Tata ya había visto algunos minutos frente a Costa Rica, pero el duelo ante los ingleses marcó su primer encuentro desde el inicio en una fase final mundialista... ¡a los 29 años!
"Y, fue especial...", admite a FIFA el futbolista. "En lo personal, me puso muy feliz que el entrenador confiara en mí, así como que yo haya podido responderle", agrega el volante, quién debutó en la selección de la mano de Tabárez en 2006 y, pese a ser parte de gran parte de su proceso, estuvo ausente de Sudáfrica 2010.
"Sin embargo, lo hizo más especial el haberle ganado a un equipo de la jerarquía de Inglaterra", se apura en aclarar sobre el 2-1, "porque eso nos ayudó a recuperar la confianza justo a tiempo. Pasamos una final, pero ahora viene otra ante Italia, un rival que, como nosotros, está acostumbrado a jugarlas", reconoce el hombre del Lazio.
Una cuestión de orgullo
Para peor, en este mano a mano que definirá quién acompañará a Costa Rica a los octavos de final, a Uruguay sólo le sirve un resultado: ganar. "Sabemos que a ellos les alcanza con el empate, pero vienen de perder y seguramente querrán recuperarse. Además, no sólo tienen excelentes jugadores, sino que también son fuertes como equipo. Si mueven el balón como saben, será bien difícil", analiza.
Puesto en situación, González no se imagina otro escenario que la victoria, pero esgrime razones que exceden lo matemático. "Nuestro orgullo. Hemos llegado a Brasil con muchas expectativas por nuestras propias acciones, por lo que hicimos en Sudáfrica, en la Copa América, en la Copa Confederaciones... Debemos honrar estos logros cada vez que pisamos una cancha", esgrime el Tata, quien lleva 45 partidos con la celeste.
¿Cuáles son aquellas expectativas? "Quedarnos en Brasil la mayor cantidad de tiempo posible", empieza a despedirse González. "Cuatro años atrás jugamos el partido por el tercer lugar, pero ahora aspiramos a estar en la final. Ese es nuestro sueño, y no queremos dejar de soñar todavía. Soñar y creer te empujan a lograr cosas importantes. Confiamos en lograrlo".

FIFA

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