lunes, 7 de julio de 2014

El "Cebolla" Rodríguez, entre sus dos pasiones: el fútbol y el campo

Mis caballos no van al matadero. Se mueren de viejos nomás", dice con orgullo Cristian Rodríguez, hablando de una de sus dos pasiones: el campo. Obviamente, la otra es el fútbol. Desde que llegó del Mundial, antes de lo que esperaba, está metido en Juan Lacaze, alternando entre la casa materna, donde está el museo con todas sus camisetas, y el campo, ubicado a sólo cinco kilómetros de la ciudad.

Recorrer ese trayecto con el "Cebolla" en su enorme camioneta es como hacer un tour por Juan Lacaze, o por su vida. Primero muestra la humilde casita donde nació, luego la canchita del club "Escuela Industrial" donde dio sus primeros pasos detrás de una pelota. La escuela a la que concurrió, el liceo, y después la playa y el puertito, orgullo de los sabaleros.

"Es que acá se pesca el sábalo, aunque ahora hay mucho menos que cuando yo era chico. Cuando en Fanapel, la fábrica de papel donde trabajaba mi padre, estaban de paro o algo así, nos íbamos a pescar. Y después yo salía en la bicicleta a vender el pescado, ¡eso era lo más difícil!", cuenta mientras saluda a un lado y al otro. Baja la ventanilla, le hace una broma a un conocido, toca la bocina para saludar a otro. Nadie se sorprende por su presencia ni lo paran para pedirle una foto o una firma, a pesar de que fue una de las mejores figuras celestes en Brasil. Es que el "Cebolla" es uno más en su pueblo y nadie se extraña de verlo.

Su establecimiento se llama "El Chichongo" en honor al perro que tuvo en su niñez, y que lo esperaba cada tarde a la salida de la escuela. Allí tiene unos 40 caballos cuarto de milla, los que utiliza para participar en las pruebas de rienda que tanto le gustan. "Los caballos en el campo sirven para todo", explica convencido y agrega que el día anterior estuvo colocando unos postes junto a los peones, como uno más. "Estuvimos haciendo pozos y pisando los postes para que quedaran duros. No es tarea sencilla. ¡Es peor que la sala de musculación!", bromea. "Yo me disfrazo de gaucho. ¡Si me crié en el pueblo! Recién, ahora que me pude comprar un campo estoy aprendiendo", agrega. "Además, gauchos eran los de antes, los que desayunaban con asado, los que no tenían celular. Éste es un gaucho de verdad", dice señalando a "Juanillo", quien trabaja en su campo hace dos años.

"¿Que cómo es el 'Cebolla' como patrón?", espectacular es, se pasa", confía "Juanillo". "Está aprendiendo, pero la prueba de rienda le gusta en pila. Lo que pasa es que casi siempre pierde porque no se puede subir al caballo en todo el año y nosotros andamos todos los días", agrega. "Alguna te gané", se defiende el patrón.

"Prácticamente lo tengo prohibido, no se me permite andar a caballo (para evitar lesiones)", explica el futbolista. "Pero lo hago igual porque me gusta mucho, tanto como el fútbol. No lo puedo hacer en todo el año y me tengo que conformar con las fotos y los videos que me mandan. Ahora estoy acá y no me bajo del caballo". Tuvo su primer potro a los nueve años, cuando sus padres cambiaron una bicicleta por un caballo para cumplirle su mayor deseo.

Más adelante, entre mate y mate, contó lo que significó para él, que no estuvo en Sudáfrica, vivir el Mundial. "Fue una revancha muy esperada por mí. El Mundial fue algo muy importante, porque el anterior lo vi en mi casa por la tele. Es lo máximo en el fútbol, fue una experiencia muy linda. Estoy contento de haberlo vivido y triste porque nos vinimos antes", relató.

"Teníamos mucha confianza y muchas ganas de llegar lejos. Se trabajó mucho para eso y la gente estaba como loca. No había clase y creo que hasta se suspendían los parciales en los liceos cuando jugaba Uruguay. Que todos estuvieran pendientes de lo que hacíamos nosotros, me dejó muy feliz".

Hoy, con el diario de lunes, es fácil decir que si Uruguay le hubiera ganado a Costa Rica y terminado como primero del Grupo D, la historia hubiera sido otra. "Sabemos que arrancamos mal y nadie se imaginó que Costa Rica iba a llegar tan lejos. Son cosas que existen en el fútbol. Pero creo que si tenemos que jugar otra vez ese partido, lo ganamos seguro. Entramos como dormidos, no éramos nosotros. Y nos costó el calor", explica. "Se puede entrar dormido, aún en un Mundial, partidos son partidos. Íbamos ganando tranquilos y ellos jugaron bien. El gol de tiro libre nos sorprendió y bajamos anímicamente".

El volante también se refirió a la salida de Suárez. "Lo de Luis fue fuerte y muy triste. No se habló del buen partido que hicimos frente a Italia, ni del gol de Godín, solo se hablaba de lo de Luis. Lo más triste fue la forma en que lo echaron del Mundial. A nosotros, eso primero nos hizo más fuertes porque era muy injusto. Apareció la rebeldía, pero no le pudimos ganar a Colombia a pesar de que los superamos en el segundo tiempo. Pero partidos son partidos y el fútbol es así", intentó consolarse.

El "Cebolla" quiere quedarse dos o tres años más en Europa, luego volver a Peñarol, y después salir otra vez a Estados Unidos o Arabia antes de afincarse definitivamente en el campo. "Hoy lo que quiero es jugar", dijo sobre su realidad en Atlético de Madrid. " Fui campeón de Liga y finalista de la Champions, pero cuando no jugás el gusto es otro. Siento que esa copa no es tan merecida porque no jugué".

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