sábado, 20 de diciembre de 2014

Lugano: "No fue fácil; me costó mucho asumir que estaba lesionado"

Hace 25 días que el capitán de la selección entrena en el Complejo Celeste, junto a las selecciones juveniles. Sin embargo, ayer faltó; el día anterior estuvo en el cumpleaños de 15 de la hija de Sebastián Abreu, entonces se quedó en su casa e hizo trotes. Recuperado de la lesión, en la que lo más importante fue asumir lo que estaba sucediendo, prepara su regreso para enero. Diego Lugano está pronto para volver.

—¿Cómo está?

—Bien, recuperado. Entrenando con normalidad, con el profe (José Herrera) y metiéndome en algún fútbol con los juveniles, cuando precisan. Por suerte, las articulaciones han respondido bien; sin problemas ni inflamaciones.

—A propósito, muchos de los jugadores sub 20 colocaron en sus cuentas de Twitter sus fotos con usted, supongo que debe ser muy importante para ellos entrenar con el capitán.

—Es un ida y vuelta. Nos retroalimentamos, porque para mí está buenísimo entrenar con ellos. Por más que intento mantener la distancia correspondiente y no quiero interferir para nada en los trabajos de Coito. Pero me siento muy bien viendo a toda esa gurisada con la ilusión y la alegría que tienen de estar en el Complejo y de vestir la celeste. Y con la expectativa normal de esa edad antes de un torneo tan importante como el que van a jugar el mes que viene. Eso me hace sentir bien a mí y me motiva para pasar este momento, que fue un poco difícil . Con ellos tomo fuerza e impulso para seguir adelante.

—La motivación debe ser aún mayor para ellos.

—Intento ser uno más; a veces aparecen por el Complejo otros muchachos de la selección mayor a revisarse con el doctor o a hacer algún trabajito. El Complejo se ha tornado un lugar con un astral tan grande y tan importante que nos hace bien a todos, desde los más chicos a los más grandes.

—Su último partido, después del de Costa Rica en el Mundial, que fue el de la Paz, convocado por el Papa Francisco, ¿verdad?

—Sí. En esa oportunidad forcé un poco los tiempos de recuperación de nuevo, intentando reinsertarme en setiembre, pero me di cuenta que no estaba pronto. Inmediatamente del partido tuve dolores e inflamaciones y retrocedí en la recuperación. Ahí entendí que debía tomarme los tiempos necesarios. Antes del Mundial había hecho una estrategia para llegar bien a la Copa del Mundo. Había solo un margen de error en esa estrategia que era justamente lesionarme, algo que prácticamente no había pasado nunca en mi carrera. Y lo que no podía pasar, pasó. Fue muy duro, pero hoy lo asumo con naturalidad.

—¿Le costó asumir que estaba lesionado?

—Sí, me costó mucho. No fue fácil. Sobre todo en las semanas previas a la Copa y en el Mundial mismo. Fueron días de mucha intensidad y de contrastes anímicos, a nivel personal. El corazón y la cabeza decían una cosa, y la realidad otra. No quería reconocer la lesión y no la reconocí hasta que no pude más. Y cuando uno fuerza mucho, las consecuencias son mayores. El Mundial era mi último gran objetivo… y me costó asumir que me había lesionado. Luego lo fui asumiendo. Entendí que el tema era un poco más delicado y que había que dedicarle el tiempo necesario. Y es lo que hemos hecho estos meses. Ahora sólo espero jugar mis últimos años, tranquilo, cómodo y disfrutando.

—¿La lesión fue en las articulaciones de la rodilla?

—Fue una inflamación articular por exceso de trabajo, esa es la verdad. Quise hacer una preparación tan buena para la Copa del Mundo, y estaba tan bien, que me pasé de laburo y eso generó un desgaste y una inflamación general. Fue un combo de cosas, sumado al estrés y al cansancio mental con tanta responsabilidad y tanto compromiso por la selección. Hay un momento que el cuerpo dice basta y saltó por ahí la térmica. Más allá de un desgaste articular que uno tiene como cualquier jugador de 30 y pico de años. Quise estar como nunca, pero las cosas no salieron como quería. Eso ya quedó todo atrás.

—Me imagino que lo que necesita ahora es hacer fútbol.

—Sí, tengo que reinsertarme en un equipo para jugar cómodo los últimos años. Sin dolor y disfrutando. Tal vez estos meses de descanso me hayan hecho bien, más en lo mental que en lo físico.

—Tengo entendido que ha recibido varias ofertas.

—Hubo conversaciones varias. De Marte a Júpiter puede pasar cualquier cosa. Bromeamos con la familia, que esa adrenalina de no saber dónde vamos a estar dentro de 15 días, puede estar buena a veces y hasta por momentos ser divertida. Hay cosas que uno elige y otras que vienen. Estamos en esa etapa, esperando enero y ver para dónde arrancamos.

—Se trató con los médicos de Sao Paulo, ¿puede volver?

—Hice allí la parte fuerte de la recuperación donde se necesitaban más aparatos, tecnología, de eso que lamentablemente no hay en Uruguay. Luego viajé a Estados Unidos para hacer un tratamiento de células madres. Y luego me vine para el Complejo a trabajar en la cancha. Lo lindo de todo esto es que uno se da cuanta que debe haber hecho las cosas bien, porque tanto en San Pablo como acá, desde el primer funcionario hasta el último, siempre atendiéndome y deseándome que me recuperara. Hasta me cuesta creerlo, he descubierto gente y cosas muy lindas, que en otros momentos no me daba cuenta. En Brasil no me querían dejar venir y en el Complejo todos están pendientes de mí, desde el funcionario que te abre el portón, todos tirándome esa energía positiva.

—Ya que no lo querían dejar venir, ¿volverá a Sao Paulo?

—Me han llamado de algunos equipos de Brasil, pero siempre dije que allá juego solo en Sao Paulo. Sería el club en el que me debería retirar, pero pienso mucho en si debo ir en este momento. Hace cinco meses que no juego y tengo 34 años. No voy a poder reinsertarme rápidamente en un club de tanta exigencia. Uno debe ser inteligente y realista. Quizás debería jugar los primeros meses en una liga menos exigente, para después si volver a alto nivel. Es lo que pienso, pero a veces la realidad te lleva por otros caminos.

—¿Podría ser por estos lados?

—No necesariamente, depende de la liga. Hay muchos mercados alternos que hacen buenas ofertas y que culturalmente te sería bueno conocer. Es lo lindo de este momento.

Una charla con los sub 20 se extendió tanto, que no hubo práctica

LOS CUATRO

Diego Lugano tiene una filosofía de vida que le indica que nunca hay que dar consejos. Ni de fútbol ni de ninguna otra cosa. Salvo que se los pidan. Y eso fue justamente lo que le pidieron los integrantes de la selección sub 20. Le solicitaron a quien se acostumbraron a ver a diario en el Complejo Celeste, que les diera una charla. Y el capitán accedió. "No me creo nadie para poder dar consejos. Pero los muchachos me lo pidieron y la charla se nos fue al carajo".

La misma iba a durar una hora, pero fue tan linda y tan amena, ¡que duró tres! "Arrancamos a las cuatro y terminamos a las siete de la tarde. Y Fabián Coito tuvo que suspender la práctica".

Lugano ha pensado muchas veces lo que hará cuando se retire, pero aún no lo tiene decidido. Sin embargo, le reconoció a Ovación, que el contacto con los jóvenes le gusta mucho. "Qué hacer cuando me retire es algo que pienso a diario hace ya unos cuantos años, pero claro no lo tengo".

Este año, la familia Lugano no tendrá vacaciones, porque Diego no dejará de entrenar en ningún momento. El 27 viajará a Porto Alegre a jugar un partido a beneficio organizado por Andrés DAlessandro. Y allá irá, a cumplir con una buena causa y porque además, le viene bien hacer fútbol. También lo invitaron Zico y Neymar para otros encuentros en Río y en San Pablo, pero a esos no irá. "No me da para todo", explicó riendo. Y agregó que sus esposa y sus tres hijos, Nicolás, Thiago y Bianca, están felices de estar instalados en Uruguay y no les preocupa no tener vacaciones.

"La familia está loca de la vida, porque hacía mucho tiempo que no pasábamos un período tan largo en Uruguay. Desde el 2001 que no vivimos en Uruguay y que no pasábamos tanto tiempo acá. Lo estamos disfrutando muchísimo, es que, como dicen, no hay mal que por bien no venga. Hemos aprovechado el tiempo muy bien. Yo también aproveché para poner muchas cosas mías en orden, después de estar tanto tiempo viviendo afuera. Hoy no me quejo de nada y la familia mucho menos".

Ovación

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