viernes, 12 de junio de 2015

Lodeiro asumió en el lugar del "Ruso"

En un acto sencillo, incluso informal, ayer en una amplia pero austera sala del segundo subsuelo del hotel Enjoy Del Desierto de Antofagasta se cumplió con una transmisión de mando.

Es que, en realidad, desde que la selección volvió a jugar contra Costa Rica en el Centenario después de su participación en el Mundial pasado, y en el marco de un proceso de recambio generacional inexorable, que tal vez ya se presentía desde el final del que se jugó en Sudáfrica cuatro años antes, uno de los temas más reiterados del comentario popular —y del periodismo, claro— giraron en torno a la función que ahora iría a desempeñar Nicolás Lodeiro ante la certeza de que Diego Pérez ya no iba a estar más en el mediocampo.

Es que, a despecho de la gravitación que habían tenido figuras de la dimensión de Suárez, Forlán y Lugano para el logro del cuarto puesto en Sudáfrica y la conquista de la Copa América en Argentina un año más tarde, el "tono" de aquel equipo que desplegó un estilo de fútbol sobrio, compacto y "de respuesta", como muy bien lo ha definido Tabárez, lo daban el ritmo, las revoluciones y la enorme capacidad para recuperar pelotas que fueron el sello distintivo de la dupla formada por el "Ruso" y Arévalo Ríos en la mediacancha.

Hubo, entonces, varias pruebas. O ensayos; pero con una constante: en el marco de un par —tampoco demasiadas— figuras tácticas, Nicolás Lodeiro pasó a ser, en una misma línea o un poco más adelante, el "compadre" más cercano del "Cacha".

Es más, el 18 de noviembre pasado, cuando Uruguay "le bajó el copete" a Chile en Santiago, Cavani fue el punta solitario y Arévalo Ríos jugó como volante central y tapón apuntalando a una línea de cuatro integrada por Rolán, Sánchez, Lodeiro y el "Cebolla" Rodríguez; y el equipo no sólo tuvo buen pie para el armado: redujo espacios, defendió en forma aceptable y contragolpeó con eficacia.

Igual, el sucesor "oficial" del "Ruso" no quedó nominado, al menos en forma expresa. Es decir, "Nico" fue titular en todos los amistosos post Mundial a los que acudió convocado por Tabárez, pero a veces jugó con Arévalo Ríos de "doble 5" e, incluso, llegó a hacerlo "de 10", como ocurrió el sábado con Guatemala.

Ayer, entonces, en un acto sencillo —que hasta tuvo los visos de una confesión— "Nico" admitió en la conferencia de prensa celebrada en el Hotel Enjoy Del Desierto, con palabras simples, pero manejadas con naturalidad y fluidez, que estaba en posesión del cargo.

"Sí, en Boca juego más adelantado; pero ésta es una función que me descubrió el maestro y, la verdad, me gusta. Pasa que a mí me gusta tener la pelota, y jugando de esta manera, algo más retrasado. Es cierto, a mí también me gusta jugar cerca del arco, y así estoy más alejado, pero es lindo estar más en contacto con la pelota; por eso me gusta la posición, aunque es un poco más sacrificada".

A confesión de parte, relevo de prueba: en medio del inevitable recambio generacional, el "Nico" es el pistón del mediocampo que hará de "Ruso" Pérez, junto al "Cacha". Con otras "leyes" de juego, claro.

Ovación

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