lunes, 4 de enero de 2016

Sólo no hizo un milagro: el suyo

Los jugadores le pusieron “Mano santa”, como antes otros le habían puesto “El mago” a Alberto Ganeglus, ex kinesiólogo de la selección y Defensor Sporting.





En el caso de Walter Ferreira no había sentido figurado en el apodo: de pocas palabras y hablar en voz baja, reservado, incapaz de que al gesto casi siempre sonriente se le escapara una carcajada sonora, tuvo una formación poco menos que empírica, pero hizo curas y recuperaciones prodigiosas.

No en balde, cuando tenía una lesión que podía comprometer su vigencia, Paolo Montero no se dejaba “tocar” por los médicos de Juventus y recurría a Ferreira, de la misma manera que antes lo había hecho Daniel Fonseca, lo que desembocó en que grandes jugadores italianos,incluso, vinieran a Montevideo poco menos que “por el día”, y en forma casi anónima, para atenderse en su consultorio.

Si para muestra basta un botón, vale recordar lo que pasó en 1996 con Ruben Sosa: viajó especialmemte a Dortmund con el Dr. Carlos Voituret para “calafatearle” una rodilla a “Sosita” en el hotel, antes de que fuera a la revisación médica; y así firmó en el Borussia.

Un fenómeno. Además, respetuoso. Atendía a jugadores de todos los clubes, y en Nacional y la selección, jamás “traicionó” el trabajo de ningún cuerpo técnico filtrando una información: ante la pregunta periodística de si un jugador podía “llegar” o no, sólo emitía su opinión; y ese pronóstico era como sus manos: no fallaba nunca.

Ovación

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Soy celeste, soy celeste... celeste soy yo!! ♫ ♫ ♪