viernes, 11 de agosto de 2017

Minguta abrió el corazón celeste

Minguta contó que el capitán le impidió retirarse de una ronda de mate cuando fue a hablar con Palito y el Cacha del candente tema de la Mutual

El hombre se emociona cuando lo cuenta. Toda la vida en la lucha. Tomando dos ómnibus para concurrir al Complejo Celeste y ponerse al servicio de los jugadores de la selección. Hombre de pocas palabras, pero palabras justas. El plantel sabía que Minguta, el equipier de la celeste, no tenía su casa propia. Un buen día, en plena preparación para el Mundial de Sudáfrica 2010, Diego Forlán pasó a su lado, y le disparó: "Gordo, este año vas a comprar tu casa".

En pleno Mundial, Edgardo Di Mayo (Minguta para los jugadores) y el fisioterapeuta Walter Ferreira fueron llamados por los referentes del plantel. Allá fueron. De pronto, se encontraron en una habitación cara a cara con los pesos pesados del grupo. ¿Qué habrá pasado?, pensaron.

El capitán Diego Lugano tomó la palabra: "Miren, ustedes van a agarrar un premio, nosotros ya hablamos por ustedes". Minguta, emocionado, respondió: "Bueno, la verdad te agradezco".

Uruguay terminó cuarto en el Mundial. La gente salió a la calle. Locura generalizada. Pero el grupo no se olvidó de la promesa. "Hablaron con Bauzá, que era presidente de la AUF, y le dijeron: 'Ni bien entre la plata del Mundial a los dos que les pagás es a Minguta y a Walter'. Y ni bien cobré me puse averiguar por una casita en La Teja, di con el precio y la compré. Acá hay muchas acciones solidarias. A mí me compraron la casa. Soy agradecido", dice Minguta a Referí y hace una pausa para contener la emoción.

El equipier celeste dice que hay jugadores a los que conoce de niños "Al Diego (Forlán) lo tuve desde los 17 años. Es diferente a otra clase de jugadores. Un gran profesional. De repente terminaba la práctica y me decía 'Minguta dejame 10 pelotas que me voy a quedar acá'. Se quedaba un golero. Yo le preguntaba: '¿Querés que me quede a alcanzarte la pelota?' 'No, no, andá, que yo me quedo solo acá', me decía. Ponía la barrera móvil y le daba con las dos piernas. No es casualidad".

Minguta da paso a otra anécdota de la convivencia de Forlán con Lugano en la concentración
"El Diego me ponía las chancletas en la línea de la baldosa y no quería que se las tocaran. Alguno siempre iba y se las sacaba para joderlo. ¡Para qué! Un día vino y me encaró: '¡Bo, Minguta dejo todo ordenadito acá y me las sacan!'. Y yo le dije: 'Diego, yo no tengo nada que ver, ¿qué querés, que quede de milico?'. Él era muy prolijo y se quedaba con Lugano. ¡Viste lo que es Lugano! Y Forlán dos por tres me llamaba enojado: 'No puede ser este me deja todo tirado, la ropa toda sudada'".

Los gestos de Maxi Pereira

Los jugadores del plantel bromean con Minguta y le dicen que Maxi Pereira es su hijo. Todo tiene razón de ser. "Me joroban con que es mi hijo porque al Monito lo conozco desde los 14 años. Lo pasábamos a buscar con Juan Jacinto Rodríguez (técnico de las juveniles) a la casa y recuerdo que la madre nos decía: 'Cuídemelo que es muy sinvergüenza'. El Mono perdió al padre muy joven y uno trata de ayudarlo (silencio)". Los ojos le brillan a Minguta. Se nota su emoción al hablar del tema.

"He tratado de darle consejos de padre. Hace cuatro años que me lleva con mi señora de vacaciones. Yo nunca salí a ningún lado y el Mono nos llevó a Salvador de Bahía, Punta Cana, Cancún y ahora a Playa del Carmen. Y eso... (se emociona) Se valora... Son cosas que te marcan".

Otra frase que lo marcó a Minguta fue cuando le rompieron la cabeza al Ruso Pérez en el Mundial. "Le habían partido la cabeza, se sacó la camiseta, y me dice: 'Tomá que vos sos mi segundo padre'. Pah, me partió al medio. Hasta ahora converso con él y su familia. Cuando hizo los 10 años de casado me invitó".

Minguta dice que el momento de mayor felicidad lo vivió en la Copa América de 2011. "Cuando entraron a poner las medallas vino el Luis (Suárez) y me dijo: 'Tomá, una que a vos también te toca'. Esos gestos no se olvidan. Acá vienen a tomar mate y me entero de cosas que ni al técnico le dicen, pero me las voy a llevar para siempre a la tumba".

Se quebró cuando Luis se fue del Mundial

Minguta las vivió todas con Luis Suárez. Pasó por la alegría de la Copa América y la felicidad de los goles al sufrimiento por la recuperación para llegar al Mundial de Brasil y la forma en que lo sacaron. Aquella despedida quedó para siempre en la memoria de todos. Pero una imagen recorrió el mundo: el abrazo de Luis con Minguta.

"Me abrazó y me dijo: 'Me mataron estos hijos de puta'. Pah, ahí ya me mató, me quebré, me puse a llorar. Le dije: 'Vamo arriba Luis, qué vas a hacer'... Y después cuando fue con la señora y los hijos a despedirse de todos en el comedor fue duro. Verlo irse... tas loco", dijo el equipier celeste a Referí.

Luis golero

Minguta reconoce que "Luis es un gurí más, no hace diferencias con nadie, se casó e invitó a todo el personal de acá, a los cumpleaños del hijo. Siempre está regalando cosas". Y posteriormente reveló que en los partidos informales que se hacen en el Complejo, Suárez va al arco de un lado y el Cebolla Rodríguez del otro.

"Se hizo hacer guantes, él y el Cebolla, con el nombre y todo. Un personaje Luis. Se enoja en esos partidos cuando le hacen un gol y sus compañeros no marcan".

El rezongo de Suárez por comer demasiado

Antes de partir con Uruguay para la Copa América Centenario de 2016, Minguta hizo un infarto en el Complejo. "Nos íbamos el miércoles y el lunes vengo de la cancha sintética con la bolsa de championes y me entró como un ardor en el pecho. Y dije, 'ta, fue algo que me hizo mal'. Y no consulté, me quedé sentado y transpiraba. Al mediodía me tiré en la cama y cuando vengo para arriba dije: 'Le voy a preguntar a Barboza' (uno de los médicos). Y le digo 'Barboza sabe que siento un ardor acá' (se toca el pecho). Me tomó la presión y me dijo que tenía 26. Llamaron al Suat y me dijeron: 'Hiciste un infarto muchacho'. Me llevaron. Estuve 17 días internado. Salí del hospital y fue Luis (Suárez) a casa a verme con la señora y me dice: 'Viste Gordo, nosotros te decimos, no comas, no comas, y vos siempre comés como una bestia'. Luis y el Mono (Pereira) siempre andan atrás mío. Apenas me internaron fue el Mono con la madre a verme. Después Paolo con el Negro Méndez. Mucha gente me llamó para preguntarme cómo estaba y si necesitaba algo".

El increíble gesto de Cavani

“Unos amigos míos fueron a París y uno me dice: ‘¿No se podrá ir a ver una práctica del Edi?’. Entonces lo llamo y le digo: ‘Edi, mirá, anda un amigo mío por ahí y quiere ir a ver una práctica’. Y me dice: ‘Si es amigo tuyo dame el teléfono que yo lo llamo’. Lo fue a buscar al aeropuerto, llegó tarde a entrenar, le hizo sacarse fotos, le regaló la camiseta y luego lo llevó a comer. Cavani es un fenómeno, lo llamás y está siempre”.

El rincón de Los negroni

“El Cacha es tremendo para las bromas, siempre estoy en contacto por WhatsApp con él. El Cacha con Palito (Pereira) tienen el grupo de ellos, que se llama Los Negroni, están todos en el fondo del vestuario. Ellos piden que los meta ahí y ahí se cambian todos los morenos, que son Sánchez, el Abel, el Cacha, Palito y Rolan. Ponen su música, vienen a tomar mate. Otros dos fatales eran el Pelado Cáceres y el Motita Gargano, que ponían escarbadientes en las sillas”.

El brazalete

“Cuando estaba Lugano me mandaba a hacer la bandera de Uruguay o poner el escudo de Uruguay, ahora son los que te da la FIFA con la C de capitán y el logo de la confederación. A veces se lo dejamos colgado en el lugar. Godín me ha llamado para que le ponga el brazalete. En Brasil le pidió a Lugano que se lo pusiera”.

Camiseta de campeón

“En la Copa América de Argentina, íbamos ganando contra Paraguay, y uno de Puma me llevó las camisetas que decían 15 copas América. ‘Pah, ¿qué hago?, ¿las saco o no las saco?’. Las dejé en el vestuario y cuando faltaba poco me arrimé atrás del arco. Cuando pitó el juez, empecé a repartir”.

La confianza de Godín

“Un día estaba tomando mate con Cacha y Palito, y apareció Godín a hablar de la Mutual. Me levanté para irme y me dijo que me quedara. La otra vez que llamó, Godín nos dijo: ‘Ustedes den la ropa de entrenar sin la publicidad que nosotros nos hacemos responsables’. De Tenfield llamaron a ver quién dio la orden”.

El Maestro

“Cuando vino el Maestro se notó un cambio en todo. Con Guillermo y Víctor (sus colaboradores) les ponemos seis o siete equipos en el ropero o en los viajes le armamos un bolso con bastante ropa. Es muy raro que pida algo. Acá viene y pregunta cómo estamos de ropa o si necesitamos algo. Está al tanto de todo”.

Referí

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